“Joyce tiene un síntoma que parte de que su padre era carente, radicalmente carente—sólo habla de eso. He centrado la cosa en torno del nombre propio y he pensado—hagan lo que quieran con este pensamiento—que por querer hacerse un nombre Joyce compensó la carencia paterna.”
“(…) Pero es claro que el arte de Joyce es algo tan particular que el término sinthome es justo el que le conviene.”
“(…) ¿Cómo es que todos nosotros no percibimos que las palabras de las que dependemos nos son, de alguna manera, impuestas?”
“(…) Él escuchaba algo como sucio asesinato político, por ejemplo, lo que para él equivalía a sucio asistanato político. Vemos claramente que el significante se reduce aquí a lo que es, al equívoco, a una torsión de voz. (…) Lo que lo enloquecía completamente era la idea de que todos los demás también conocieran las reflexiones que él se formulaba además de lo que consideraba como palabras que se le imponían”.

Lacan, J. El sinthome, El seminario, Libro 23, clase: “Joyce y las palabras impuestas”. Paidós, Bs. As. 2006, pág. 92 y 93.