Cuando describimos así la fascinación del odio de sí, de un odio sin perdón que se administra fuera de toda ley, una pena de muerte que es decididamente muy difícil de erradicar en los hechos, ¿podemos decir que hemos formulado una interpretación? Esto depende de la dirección y del lugar que se le otorgue. Está claro que la comunidad de sujetos que han tomado la decisión insondable de  pasar al acto, de substraerse del Otro, verdadera comunidad inconfesable, no oirá nada.

Eric Laurent