“Hablamos de desencadenamiento cuando hay un contraste marcado entre el antes y el después. No siempre es así. Hay material para construir una oposición del estilo fuerte y débil. Cuando hay forclusión y el sujeto se elabora un seudo Nombre del Padre y un seudofalo de tal manera que el caso se presenta como normal, en el momento en que algo realmente se quiebra, nos encontramos con los abismo y el temblor… etc. Cuando el síntoma es del tipo fuerte, y la tormenta llega, el desencadenamiento es patente. Cuando la estructura tiene más bien el aspecto debil, el sujeto elaboró un síntoma que se desliza a la deriva, y el caso no se presta a un franco desencadenamiento.”

J. A. Miller, La psicosis ordinarias, pág. 238.