‹‹En tanto [en 1909], en Europa aumentaba rápidamente el interés por aquel él psicoanálisis], pero se exteriorizó en una desautorización muy enérgica, a menudo acientífica. Esa hostilidad estaba motivada, de parte de los médicos, por la insistencia del psicoanálisis en el factor psíquico, y de parte de los filósofos, por la hipótesis fundamental del concepto de una actividad anímica inconsciente; pero sobre todo, sin duda alguna, por la general repulsa de los seres humanos a conceder a la vida sexual la significatividad que el psicoanálisis le atribuyó. A pesar de esa oposición general, el movimiento en favor del psicoanálisis no se detuvo.››
Freud, Sigmund. “Psicoanálisis”. Obras completas, vol. XX. Amorrortu, Buenos Aires,1992, p. 257.
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