‹‹El analista, ante todo, hace posible el encuentro del sujeto con su propia palabra como un enigma que lo atañe directamente, que está en la base de su padecer y respecto al cual él mismo es llamado a trabajar, a través de la elaboración, para intentar dilucidar aquello que su propia palabra quiere decir.
Únicamente esta posición peculiar del analista con respecto a la palabra del paciente hace que sea posible transformar la demanda de ayuda del paciente en una demanda analítica, permitiendo al sujeto el paso de la posición pasiva de paciente, que espera del Otro la respuesta a su demanda, a la posición que Lacan denomina analizante.››
Consenza, Domenico. Jacques Lacan y el problema de la técnica en psicoanálisis. Gredos, Madrid, 2008, p.39.
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