‹‹Goza más no es más placer; muy pronto se deja el terreno del placer para entrar en terrenos más horribles, pero que forman parte del encarnizamiento de la misión, […] y ello hace que Lacan pueda calificarlo como soldado que trabaja para un dios, un dios oscuro al cual le sacrifica todos sus intereses para producir, restituir al mundo, el plus-de-gozar que le falta.››

Laurent, Éric. Posiciones femeninas del ser. Tres Haches, Buenos Aires, p. 35.