‹‹[…] no bien se concibe mínimamente al yo según la noción subjetiva que promovemos aquí por estar conforme con el registro de nuestra experiencia; las dificultades teóricas con que tropezó Freud nos parecen depender en efecto de ese espejismo de objetivación, heredado de la psicología clásica, que constituye la idea del sistema percepción-conciencia, y donde parece bruscamente desconocido el hecho de todo lo que el yo desatiende, escotomiza, desconoce en las sensaciones que lo hacen reaccionar ante la realidad, como de todo lo que ignora, agota y anuda en las significaciones que recibe del lenguaje: desconocimiento bien sorprendente por arrastrar al hombre mismo que supo forzar los límites del inconsciente por el poder de su dialéctica. Del mismo modo que la opresión insensata del superyó permanece en la raíz de los imperativos motivados de la conciencia moral, la furiosa pasión, que especifica al hombre, de imprimir en la realidad su imagen es el fundamento oscuro de las mediaciones racionales de la voluntad.››
Lacan, Jacques. “La agresividad en psicoanálisis”, Escritos I. S. XXI, México, 2009, p.120.
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