‹‹El goce, vamos a decirlo, es una satisfacción que no da placer. El goce es una satisfacción que puede ser compatible con el displacer. Así es como podemos oponer el goce patente en el fantasma y el goce escondido en el síntoma. En el transcurso del monólogo analítico se sustituye la identidad ilusoria del sujeto por su identidad de goce, es decir, la identidad que tiene de su síntoma. En este lugar se revela lo más real de su ser. La experiencia del monólogo analizante -o del sujeto en condiciones de reconocer no solo qué no dice o qué sería necesario decir- no solo es aquella en la que el analizante no logra discernir lo real de este goce, sino que además es la experiencia que lo conduce al punto de no entender más lo que él mismo dice. De tal manera, en esta experiencia, finalmente, debe suspender toda acepción sobre la significación y ha de surgir, en su opacidad, el goce inconsciente de su propio sufrimiento.››
Miller, Jacques-Alain. “La lectura del inconsciente”, Seminarios en Caracas y Bogotá. Paidós, Buenos Aires, 2015, p.579.
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