
EL SUPERYÓ OBSCENO Y FEROZ
La próxima Conversación lleva en su título el imperativo: Goza, que evoca la figura obscena y feroz del superyó. En el argumento tenemos que el malestar contemporáneo se inscribe en la misma lógica del superyó. El discurso capitalista y su forma circular sin salida recuerda, la estructura básica del superyó, en ese movimiento donde a mayor renuncia de las pulsiones mayor es la exigencia tiránica e insaciable de la conciencia moral superyoica. Un circuito infernal que lleva al sujeto al agotamiento.
El superyó es un término freudiano, elaborado formalmente en “El yo y el Ello” En un primer momento es el heredero del complejo de Edipo y cumple una función normativa. Hasta tomar diferentes declinaciones y configurarse como un amo severo, al decir del propio Freud.
En la década de 1920 a 1930; Freud escribe una serie de textos fundamentales para explicar, la reacción terapéutica negativa, la repetición y el porqué de la insistencia de los síntomas. Algo que insiste y que lo llevará a modificar su teoría sobre las pulsiones.
El 1 de agosto de 1919 Freud escribía a Lou Andreas Salomé: “Me he escogido ahora a manera de retiro el tema de la muerte, he tropezado con una curiosa idea a partir de las pulsiones y necesito leer toda clase de cosas relacionadas con la materia , entre otras a Shopenhauer”( 1) Unas líneas antes comenta a Salomé el suicidio de Tausk ya que volvió agotado de los horrores de la Gran Guerra y se pregunta que hay detrás de esta decisión tan súbita, tras despedirse amablemente por cartas llenas de cariño a su primera esposa, a la novia y al propio Freud al que le muestra su lealtad inquebrantable y le da las gracias pero para Freud “la manera en que la cosa ha debido presentarse detrás de estas manifestaciones no hay manera de adivinarla” (1) Esta pulsión silenciosa es lo que interroga a Freud y lo lleva a escribir sobre ese más allá del principio del placer y sus consecuencias, donde demuestra que no hay una ponderación homeostática aristotélica y aísla el termino, pulsión de muerte. No hay armonía.
“Entonces sino queremos abandonar la hipótesis de la pulsión de muerte, hay que asociarlas desde el comienzo mismo con unas pulsiones de vida” dirá en su texto de “Mas allá del principio del placer” (2)
Pero será en “El malestar en la cultura” 1930 donde Freud añade algo; cuando nota que debe hacerse un lugar a lo real por eso presenta de manera simétrica a Eros bajo la forma de Tanatos. Y añade lo que hay de satisfacción en las en las pulsiones y en los síntomas.
Lacan con el termino goce unifica y complejiza estas cuestiones. Por eso en Televisión hablara de “la glotonería con la que denota al superyó es estructural; no es efecto de la civilización, sino síntoma en la civilización” (3) se trata de esa voracidad mortífera del superyó que configura el goza de forma imperativa. Síntoma en la civilización de un fenómeno de estructura.
Entonces, estamos frente a esa instancia feroz, obscena y glotona de forma desatada; los indicios en las consultas son más que evidentes nos encontramos con esos excesos que se presentan de diferentes formas. Un joven hace unas semanas llegaba, con una demanda muy precisa; quería librarse de ese otro yo que lo convertía en un esclavo al que rendía pleitesía. Estudiaba sin descanso; leía y releía sin parar, los apuntes para alcanzar notas sobresalientes. Por fin, había terminado sus estudios, pero de diferentes formas esta tendencia lo perseguía por eso era el momento de comenzar un análisis al que había llegado después de haber pasado por diferentes tratamientos, con “coach” que fomentaban su sintomatología y malestar. Ahora, se abre una nueva etapa. La ética del psicoanálisis es una ruptura de ese circuito. El superyó y la voluntad de goce están unidos se trata de desarticular estos elementos. Freud en su texto sobre el humor, después de definirlo como un opositor y liberador frente a las cargas del superyó y el triunfo de esa ganancia de placer, escribía: “el humor, sería la contribución a lo cómico por la mediación del superyó. En todo lo demás tenemos noticias del superyó como un amo severo” (4) en este texto explica el mecanismo de cómo lograr un alivio frente a las exigencias.
Jacques Alain Miller en su conferencia titulada “Ironía” nos propone diferenciar los dos términos. “La ironía es la forma cómica que toma el saber que el Otro no sabe, es decir, como el Otro del saber no es nada…el deseo que formulo es que nuestra clínica sea irónica; es decir fundada en la inexistencia del Otro…o bien nuestra clínica no será más que un refrito de la clínica psiquiátrica”.
Entonces para no concluir podemos tomar esa clínica irónica como insignia frente a las exigencias y mandatos del superyó. Una manera de restaurar la ironía al parlêtre. Procurar nuevas formas de anudamientos, empalmes, suturas para operar de otra manera con el shintome.
Durante la conversación tendremos la ocasión de escuchar desde la praxis clínica esos nuevos anudamientos que producen mutaciones subjetivas para que el parlêtre no quede a la deriva de un goce infinito, desatado y mortifero.
Carmen Carceller
1 Freud Andreas Salomé. Correspondencia. Siglo XXI Editores Mexico1968 p.129
2 Freud, Sigmund. Mas allá del principio del placer Ed. Amorrortu Argentina 2001 p.55
3 Lacan, Jacques Otros escritos. Televisión Ed. Paidós. Argentina 2001 p.556
4 Freud, Sigmund. El Humor. Ed Amorrortu Argentina 2001 p.161
5 Miller, Jacques Alain Ironía Revista Uno por Uno 34. Ed. Eolía Barcelona p.6
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