Paloma Blanco

Fui invitada por Antena Clínica de Bilbao para participar en la sección de “Destellos” de su página web sobre el tema que este año animará la XXII Conversación Clínica en Barcelona del ICF-E: ¡Goza! Delicias y tormentos de los malestares actuales.

En dicha invitación se trataba de enviar un pequeño texto o comentario sobre qué efecto me había producido el tema de la conversación.

En principio, el tema de la Conversación Clínica me condujo a los malestares actuales que se producen por el predominio de un goce autista, goce pulsional, “goce del Uno” que trata de tomar el relevo del Otro economizando la falta. Este relevo del Otro se inscribe en la lógica del superyó que implica un imperativo pulsional que comanda gozar más y más, conduciendo a los seres hablantes a la realización de un imposible que los condena a un goce feroz y mortífero.

Como dice Jacques-Alain Miller, en la época actual son los derechos al plus de gozar los que están en juego. Es el objeto el que está al mando. En su libro El Otro que no existe y sus comités de ética señala un cambio fundamental que tiene que ver con los síntomas de la subjetividad moderna y su incidencia en relación al Otro. “Hoy tanto los hombres como las mujeres están determinados por el aislamiento en su goce. Su retirada es allí ascenso al cenit social del objeto a…”(1). “… el goce contemporáneo, el goce en el tiempo que el Otro no existe, ya no se sitúa a partir del agente de la castración, en la vertiente de su negativización, sino en la vertiente del plus de goce como tapón de la castración”(2). Es esta vertiente del plus de goce el que toma el relevo del goce contemporáneo. Tal como señala Miller, “el psicoanálisis se inscribe en este cambio epocal más por el concepto de la pulsión que por el inconsciente…”(3).

Estamos en la época que se denomina de los “Unos-solos” donde, como hemos visto, prevalece una satisfacción pulsional solitaria, un goce singular que evade y trata de economizar el paso por el Otro. Es en este punto donde nos podemos preguntar qué consecuencias tienen estos nuevos síntomas, y cómo un analista puede maniobrar en la práctica analítica para que pueda emerger el sujeto del inconsciente y se instaure la transferencia. Me parece que estos interrogantes conducirán y tejerán el debate de la Conversación Clínica que tendrá lugar el 7 de marzo de 2026 en Barcelona.

Para finalizar quiero decir que, si bien los tormentos y malestares actuales me condujeron a la lectura de los cambios de época y a reflexionar sobre los síntomas contemporáneos, el significante “delicias” que encabeza también el título de la Conversación Clínica, me produjo un interrogante sobre cuáles pueden ser las delicias actuales y de qué lado tomarlas. No tengo una respuesta definitiva, pero algo me conduce a que una manera para salir de ese sufrimiento tan mortífero del goce, de hacerlo más llevadero, podría ser pasar por el amor, por el deseo, por lo que lo causa, aceptando la falta. Pues como Lacan parafraseó, solo el amor permite al goce condescender al deseo. Es decir, que hay que consentir perder algo del goce para poder establecer cierto lazo con el Otro y poder salir del aislamiento del goce autista donde el sujeto queda atrapado, mortificado en lo real.

Una alternativa ante tal encerramiento, ensimismamiento del “Uno-solo” del goce, puede ser que el ser hablante decida dirigirse a un analista y que la cura analítica le brinde una posibilidad para manejarse en la vida de otra manera. Es decir, que el sujeto pueda encontrar una manera de hacer para no estar tan atormentado por el sufrimiento.

Rosa Ruiz


(1) Miller, J.A. en colaboración con Éric Laurent. El Otro que no existe y sus comités de ética. Editorial Buenos Aires. Paidós, 2005, p. 23.
(2) Miller, J.A. Ibíd., pp.78-79
(3) Miller, J.A. Ibíd., p.82