Entrevista a Margarita Álvarez, coordinadora de la SCB hasta junio de 2023 y actualmente integrante de la Comisión Campus.

Entrevistadora de LINK, Natali Boghossian, participante del ICF Barcelona.

Entrevistadora: Muchas gracias por aceptar hacer esta entrevista. Querríamos preguntarte sobre la reciente disolución de la Sección Clínica de Barcelona. Entendemos que se pueden situar tres tiempos:

1. Disolución

2. Creación de la comisión Campus

3. Refundación

¿Qué podrías comentarnos sobre ellos?

Margarita Álvarez: Voy a hablar desde mi experiencia como coordinadora de la SCB hasta el 14 de junio de 2023, en que tuvo lugar la disolución, pero también desde mi experiencia en la comisión Campus desde octubre de 2022 hasta la fecha.

En relación a los tres tiempos que planteas, yo diría que son dos: Disolución de la SCB en junio de 2023 y nueva fundación de una institución del Instituto del Campo Freudiano en Barcelona para el curso 2024-2025. Entre ambos momentos, queda un curso (2023-2024), de preparación de esa nueva institución, que no estará vacío, sino que habrá una oferta.

Ésta sería la secuencia planteada por el director del Instituto del Campo Freudiano, Jacques-Alain Miller. Es importante subrayar que el anuncio de la disolución iba ya unido al anuncio de la fundación futura de una nueva institución del Instituto del Campo Freudiano en Barcelona.

En otoño de 2022, Jacques-Alain Miller creó la comisión Campus, encargada de pensar esa nueva institución y preparar el trabajo del curso previo, ya disuelta la SCB. La comisión tiene estrictamente esa función. Jurídicamente sigue estando detrás la Asociación Poros-Catalunya.

Una vez aclarado este punto, voy a exponer muy brevemente la sucesión de los acontecimientos.

Empezaré hablando de lo que yo puedo situar como antecedentes de la crisis. En las reuniones de docentes se hacía presente la necesidad de un cambio pero no había ninguna propuesta clara. Por mi parte, al entrar como coordinadora, el 30 de marzo de 2020, es decir, pocos días después de decidirse el confinamiento y que la formación pasara a ser on line, me preocupaban algunas cuestiones (además de la situación en sí): cómo: introducir las permutación en las comisiones (solo permutaba la coordinación, había personas que llevaban muchos años trabajando en una comisión o cumpliendo una función, con el riesgo de estasis que ese funcionamiento puede producir); hacer propuestas para contrariar la tendencia al aislamiento de tres de las 5 áreas de la SCB (SCF, Tétrada, Psicoanálisis aplicado), las más importantes, y la fragmentación que ello introducía con sus posibles consecuencias en la transferencia de trabajo; dar más lugar a los participantes; aumentar el número de inscripciones que desde hacía años se mantenía o disminuía un poco, pero no crecía -y el primer curso de la pandemia había disminuido drásticamente, aunque se “suplió” con inscripciones de otros lugares. Sin embargo, mantuvimos la decisión de limitar el número de inscripciones on line, en tanto valoramos la importancia de la presencialidad en la formación (diría en toda formación). Aunque la SCB se dedica a la formación en psicoanálisis y no del analista, nuestra experiencia es que muchos de los socios de sede o nuevos miembros han pasado por ella, de lo que atestiguan bien las admisiones en esta última. Entonces consideramos prioritario mantener la transferencia con el psicoanálisis en lo local, para colaborar en la construcción del relevo.

Pensé que introducir alguna modificación en relación a cada una de estas preocupaciones, es decir, incidir en el funcionamiento, constituiría mi proyecto como coordinadora. Sería un “poco a poco” discreto pero decidido (hice algunas propuestas y cambios en ese sentido)… que ahora, con la perspectiva de lo sucedido y del tiempo transcurrido, solo puedo calificar, como mínimo, de ingenuos.

Pero, en marzo de 2022, fui informada de que el ICF había recibido algunas quejas respecto a algunos docentes de la SCB…

E: ¿Estas quejas tenían que ver con el funcionamiento?

MA: En principio, eran quejas sobre la posición de enunciación de algunos docentes, pero más allá de lo concreto, podemos pensar que la SCB, es decir, nosotros, teníamos un funcionamiento de automaton que facilitaba no abordar los problemas.

Repentinamente, estas quejas se hicieron públicas. Jacques-Alain Miller solicitó que hubiera una reunión de docentes y, otra, de participantes solos, y que se le enviaran las respectivas actas.

Hubo una reunión de docentes a finales de junio en la que hablamos de la necesidad de introducir cambios. De hecho, una colega introdujo la idea de una “refundación de la SCB” y nadie se opuso, incluso aceptamos alegremente -aunque por mi parte, tengo que decir que no supuse en ningún momento que una refundación equivalía al final de la SCB, y no sé si alguno de nosotros lo pensó.

Enviamos el acta de la reunión de docentes a Jacques-Alain Miller y pocos días después, el 8 de julio de 2022, tanto Miquel Bassols, asesor de la SCB, como yo, recibimos sendos mensajes suyos comunicándonos que, tras recibir distintas quejas, había decidido disolver la SCB de Barcelona, en tanto no respondía ya a los principios analíticos según los que había sido fundada (cito de memoria), y fundar una nueva institución, llamada NUCEP-Barcelona, según los tiempos mencionados al principio. Entre ambas fechas de disolución y nueva fundación, habría un año para trabajar sobre esa nueva institución. También indicaba que remitiéramos este comunicado al conjunto de la SCB

E: ¿Por qué esta respuesta de disolución?

MA: No es la primera vez que se desencadena una crisis en una Sección Clínica. Hay un documento colgado en la web de la Sección Clínica de Bruselas sobre la crisis habida en la Sección Clínica de París. Cierto automaton institucional, como dijo Jacques-Alain Miller en la presentación del libro El nacimiento del Campo freudiano es necesario porque es práctico, operativo, pero hay que tener cuidado de que no haya un exceso de automaton que se convierta en un obstáculo al psicoanálisis y, por ende, a la institución misma. Así, entiendo la frase de que “no respondía a los principios analíticos según los que había sido creada”. Me ha costado un poco pero pienso ahora, que aunque las cosas aparentemente funcionaran, estábamos en un punto de estasis.

Volviendo al comunicado, causó gran impacto general.

En pocos días nos llegó otro mensaje del director del ICF en el que planteaba que su decisión debía ser refrendada por el conjunto de los responsables de la SCB (docentes, responsables de las áreas de la SCB o de los grupos de investigación, la comisión del área del seminario, junto al asesor y la coordinación). Estaba en juego una elección forzada: deberíamos elegir en votación secreta si queríamos disolver la SCB y continuar en el Campo Freudiano o continuar con ella pero fuera suyo.

La votación de disolver y permanecer en el Campo freudiano fue unánime. Sin embargo, la mayoría no entendíamos lo que estaba pasando…

E: Tiempo de comprender.

MA: Tal vez estábamos aún en un tiempo de ver. Según lo pienso, había que poder, querer, transcender, separarse un poco de los efectos del impacto, de los afectos, para transformar el acontecimiento en algo dilucidar. Ello requiere querer salir del agujero, no aceptar ser tragado por él. Y poner el deseo de cada uno al trabajo, con los otros, para encontrar una solución colectiva.

E: Dar lugar a la tyché. Un rayo que penetra, rompe todo y dice, ahora es el momento de crear.

MA: No es fácil, requiere poner en marcha un proceso de duelo alrededor de ese agujero de lo perdido. Me he preguntado muchas veces si no se podría haber introducido lo nuevo de otro modo -pregunta estéril pues no tiene ni puede tener una respuesta. Ha sido como ha sido. Aunque es posible que sin ese efecto traumático, el efecto habría sido menos productivo.

Por otro lado, en el Campo freudiano, y en general, salimos de las crisis trabajando conjuntamente. No hay duda de todos los logros de la SCB, pero hay que darse el tiempo para reconocer sus problemas y no taponarlos diciendo “todo lo que he trabajado”, “llevo tantos años haciendo esto”, porque no es una cuestión de no haber trabajado sino de cómo lo hemos hecho: quizás no hemos estado suficientemente atentos a lo que no iba bien. La relación con el psicoanálisis no permite acomodarse.

Fue una de las primeras cosas que dijo Jacques-Alain Miller: en la nueva institución los sitios no estarán asegurados, no habrá privilegios por lo ya hecho.

Poco después de la votación llegó otro mensaje suyo agradeciendo la votación esperando que empezara un impulso que fuera la locomotora que nos movilizara, no solo a la comunidad del Campo freudiano en Barcelona.

También anunciaba que cuando se disolviera la SCB, en junio de 2023, vendría un curso en el que habría un seminario, tal como había sido el inicio de todas las secciones Clínicas, y alguna actividad posible más.

En septiembre, hizo la propuesta de que los participantes solos se reunieran a investigar en unos talleres que eventualmente podían tomar la forma de carteles. Me parece que esta idea de “ls participantes solos” hay que entenderla desde la perspectiva de que, una vez disuelto el cuerpo de docentes de la SCB (no de docentes del ICF), ya éramos todos “solo participantes”.

Al inicio de curso 2022-2023, convocamos la reunión de participantes pedida por Jacques-Alain Miller. Finalmente hicimos dos para ampliar la convocatoria a los participantes de los últimos 5 años. En las actas que se escribieron y que circularon se subrayaba el lugar importante de formación que tenía la SCB, la incertidumbre, la pérdida por la noticia de su disolución, pero también se podía leer el testimonio de algunas personas de una “falta de vida” en los últimos años, acentuada tras el inicio de la pandemia. No estaban en tela de juicio los contenidos que se ofrecían pero…

E: Había algo que adormecía.

MA: Sí. La “falta de vida” me parece nombra bien los efectos del exceso de automaton. También nombra la falta de deseo patente en la falta de investigación, que es requisito presente en la propia fundación de la SCB, la investigación de los docentes, de los responsables, en primer lugar. No se trata de discutir con cada uno si investiga o no, pero en la SCB no se comparten tales producciones, como se pide, ante todos. No son necesarios solo los pequeños hallazgos, tan importantes, también son importantes dar cuenta de recorridos de mayor peso.

Para empezar a movilizar las cosas y que nos pusiéramos a trabajar, en octubre Jacques-Alain Miller creó dos comisiones: la Comisión Campus, que se encargaría de pensar la nueva institución y el curso previo. Y la comisión “Hallazgos” que tendría como objetivo potenciar, de preservar el agalma de la investigación.

Jacques-Alain Miller planteó también que de la comisión Campus daría cuenta de lo avanzado al conjunto de los responsables (los 46 colegas que participaron en la votación) y lo expondría al debate conjunto. El curso pasado, antes de la disolución, hicimos dos reuniones que fueron interesantes. Ahora, una vez disuelta la SCB y las distintas funciones que había, responsables, tenemos que pensar la manera de seguir poniendo al debate lo trabajado.

Este curso que empieza, hay un Seminario del Campo freudiano (la “f” con minúscula), una convocatoria de talleres-cartel y un espacio nuevo llamado “Disputatio”, además de “Las noches de los hallazgos” que continuarán su andadura con algunos cambios.

El Seminario ha estado en el inicio de todas las Secciones Clínicas, un lugar donde trabajábamos todos juntos. La idea es que no sea una actividad más de la nueva institución sino que vuelva a ocupar ese lugar central.

Este curso haremos una lectura lacaniana de las “Conferencias de introducción al psicoanálisis” (1915-1916), de Sigmund Freud, junto a dos de las “Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis”. El director del ICF ha elegido el tema y los docentes, dos cada vez, que deberán trabajar juntos y articular su trabajo entre sí.

E: ¿Qué sería una lectura lacaniana de Freud?

MA: Todos seguimos una formación lacaniana, estamos o hemos estado en un análisis lacaniano. Pero se trata de no aplastar la lectura de Freud, sino de leer directamente lo que él plantea.

El Seminario en sí mismo está planteado este curso de un modo distinto. Hay varias novedades. Las comisiones de trabajo se elegirán entre los inscritos al SCF, que además será la única inscripción pero condición para participar en las otras dos actividades organizadas desde Campus:

En segundo lugar, están los talleres cartel. Las personas que quieran participar en alguno lo comunican a la comisión responsable y, luego, en una reunión, se sortean los integrantes de cada cartel, que a partir de ahí se constituyen (eligen entre ellos el más uno, acuerdan un tema, etc.). Cada cartel tendrá una duración de un cuatrimestre y luego se disuelve.

La tercera propuesta es la “Disputatio”, donde se debatirá en torno a algunos temas de interés a partir no de lo que el Otro dice, de las citas sino de las propias preguntas. Como señala Jacques-Alain Miller en “El nacimiento del Campo freudiano”, no se trata de hablar solo sino con los otros, tampoco contra los otros.

Mi experiencia de este año en la comisión Campus ha sido la de intentar cernir entre todos cuáles han sido los puntos de dificultad y cómo tratarlos: cómo contrariar la pendiente al individualismo y a la fragmentación, cómo favorecer la transferencia de trabajo… cómo mantener nosotros mismos el interés, el deseo como tratamiento preliminar a los problemas de la institución. En este sentido, hemos pensado que la institución a venir se habría de organizar de otro modo que en áreas, como estaba la SCB, en ejes o pilares. En esta concepción, que consensuamos con los colegas, un primer eje sería el Seminario no como una actividad más, sino como un trabajo colectivo común; otro eje sería la clínica… Pero, ¿qué queremos decir cuándo hablamos de clínica?

E: ¿Plantear la diferencia entre clínica y práctica?

M: Si. También pensar las prácticas, la elucidación de las prácticas, los grupos de extensión (no de investigación) de manera conjunta, buscar articulaciones entre ellos, hacer de la clínica un eje o un pilar de la institución misma.

Y, el tercer pilar sería la investigación, de la que ya he hablado, que la elección de los seminarios de la futura Tétrada se base en un trabajo de investigación del docente, con un tiempo para hacerlo. Haber sido nombrado docente no quiere decir que uno tenga que dar clase necesariamente.

Estos tres pilares, son lo que de momento, hemos pensado de la futura institución. Ahora toca precisarlos más y pensar el programa.

Ha sido un trabajo intenso hasta ahora, que me ha permitido pensar de otro modo lo que antes llamé mis primeros propósitos “ingenuos” como coordinadora. Tal vez no quería incomodarme lo necesario. Tengo fé en el Campo freudiano, sé que tras cada crisis hacemos algo nuevo y mejor.

E: Es la orientación al acto básicamente, no al pasaje al acto, sino al acto.

MA: Tenemos la responsabilidad de pensar las cosas no solo para nosotros sino también para los que se acercan: los que ya están y los que vendrán. No me gusta utilizar el par “joven-viejo”, o “joven-veterano”. Entiendo que más allá del real de la edad de cada uno, tenemos que mantenernos jóvenes todos, es decir deseantes. Estar en el Campo freudiano es una oportunidad de mantenerse joven para siempre (risas). Y es desde ahí que podremos construir el relevo.

E: Valentía ante fatal destino, decía Lacan.

MA: La variada “clínica” de la disolución (incertidumbre, angustia, enfado, incomprensión…) no haré más que nombrarla, se disipó para muchos en cuanto el horizonte de trabajo se precisó, al menos para este primer año. Hubo bastante alivio e interés entre los participantes. De hecho, ahora que tengo la oportunidad de revisar el texto de esta entrevista realizada en julio oralmente, puedo decir que el nuevo seminario tiene más participantes que nunca. Hay entusiasmo.

No es que el malestar por la disolución haya desaparecido, pero creo que cada uno se tiene que hacer cargo de él. Siempre que hay una crisis, la única buena solución es ponerse a trabajar cada uno, con los otros, de manera inexcusable, es decir “sin excusas”. De nuestra posición siempre somos responsables.