“Cuando uno se adentra en la teoría de la técnica analítica, llega a la intelección de que la trasferencia es algo necesario. Al menos, uno se convence en la práctica de que no hay medio alguno para evitarla, y que es preciso combatir a esta última creación de la enfermedad como se lo hace con todas las anteriores. Ahora bien, esta parte del trabajo es, con mucho, la más difícil”.

Freud, S. (1905) “Fragmento de análisis de un caso de histeria” (el caso Dora). En Obras Completas, Tomo VII, p.102, Buenos Aires, Amorrortu, 2003.

En este párrafo Freud ya da cuenta del problema de la transferencia: “es necesaria pero hay que combatirla”. Y “esta parte del trabajo, es con mucho, la más difícil”. ¿De qué se trata?

Freud se ve obligado “a hablar de la transferencia porque sólo este factor me permitió esclarecer las particularidades del análisis de Dora” (1).

Se produce una ruptura prematura del tratamiento. Según el propio Freud no logró dominar a tiempo la transferencia (2). Lo que impide el progreso en el análisis de Dora son las dificultades contratransferenciales.

Para Lacan, en el escrito “ Intervención sobre la transferencia”, la transferencia de la que Freud habla en el caso de Dora, la considera como relativa a la contratransferencia definida como la suma de los prejuicios, de las pasiones, de las perplejidades… del analista en el proceso dialectico (3). Señala el error de Freud, al situarse en el eje imaginario.

Veamos en el caso como procede. En este sentido, se puede establecer una doble hipótesis acerca de las dificultades de Freud que  precipitaron la transferencia negativa que puso fin a la cura:

• La homosexualidad femenina como tope que detiene el devenir del análisis. El siguiente párrafo ilustra lo expuesto: “Ahora considerareì una complicación… el elemento que ahora apuntareì no podrá menos que enturbiar y borrar la belleza y la poesía del conflicto que podemos suponer en Dora; la censura del literato lo sacrifica con acierto, pues sin duda eìl simplifica y abstrae cuando hace las veces de psicólogo… tras el reclamo al padre se escondía una moción de celos, cuyo objeto era esa mujer, vale decir una moción que solo podía basarse en una inclinación hacia el mismo sexo” (4).

• La identificación de Freud al Sr. K: “Freud, en razón de su contratransferencia vuelve demasiado constantemente sobre el amor que el Sr. K inspiraría a Dora” (5). Por este efecto Freud terminaraì “despedido”, abofeteado, como el Sr. K.

Por este motivo, la transferencia tendría el valor de indicarnos los momentos de errancia del analista, tal y como nos indica Lacan en relación a Freud, asì como el valor para llamarnos al orden de nuestra función: “un no actuar positivo, con vistas a la ortodramatizacioìn de la subjetividad del paciente” (6). Es decir, salir de la posición imaginaria que no hace sino obstáculo en la cura. Es fundamental ofrecer nuestra escucha atenta y silenciosa para que algo de la escena inconsciente pueda desplegarse en el análisis.

Begoña Ansorena


(1) Freud S. Obras completas tomo VII: Fragmentos de analísis de un caso de histeria. Buenos Aires, Amorrortu, 1992. Pág. 103.

(2) Ibid.

(3) Lacan J. Escritos 1: Intervención sobre la transferencia. Buenos Aires: Siglo XXI, 1997. Pág. 214.

(4) Freud S. Obras completas tomo VII: Fragmentos de análisis de un caso de histeria. Buenos Aires, Amorrortu, 1992.

(5) Lacan J. Escritos 1: Intervención sobre la transferencia. Buenos Aires: Siglo XXI, 1997. Pág. 214.

(6) Lacan J. Escritos 1: Intervención sobre la transferencia. Buenos Aires: Siglo XXI, 1997. Pág. 215.