En los fenómenos elementales delimitados por Clerambault discierne Lacan la estructura interna del lenguaje. “El pensamiento repetido, contradicho, dirigido, no son sino el discurso redoblado (1) […] El mérito de Clerambault es haber mostrado su carácter ideicamente neutro y ello valoriza que es preciso vincular el núcleo de la psicosis con una relación del sujeto con el significante en su aspecto más formal, en su aspecto de puro significante y que todo lo que se construye a su alrededor no son más que reacciones de afecto al fenómeno primero, la relación con el significante.”

Normalmente no nos encontramos frente al significante en estado puro produciendo la significación de estar significando sin que se pueda inteligir significado. Los significantes con los cuales vivimos, por lo general, están encadenados y ostentan la “buena conducta” de decir algo, permitir un relato. Cuando aparece la significación en segundo grado, o sea la significación de significación sin ningún sentido, lo que llamamos enigma, sobreviene una reacción de perplejidad.

En la historia de la psiquiatría se conoce este estado de perplejidad y angustia extrema, antesala del desencadenamiento de una psicosis.

Freud (2), detecta una Ratlosigkeit (palabra que connota un no saber que hacer) cuando el objeto anhelado y alucinado está ausente, o su aparición no corresponde con la representación esperada. Es una perplejidad conectada con la profunda inadecuación inicial de nuestro sistema psíquico, que no sabe nada mejor que la angustia para controlar sus catexias de anhelo (sehensuchtigen Besetzung) y para utilizar lo que llega via la percepción.

Pero sabe producir angustia y eso no es poco. Angustia, perplejidad ante las traiciones del objeto que no se adecua a la representación y angustia y perplejidad ante el significante puro, que produce una oscura certidumbre sin sentido.

Un buen delirio permite la estabilización al psicótico. Trae un alivio por la “anulación de todo sinsentido” (en Schreber: “Aller Unsinn hebt sich auf”) (3). El delirio produce sentido a raudales. Es una forma de cura.

Miller propuso en Arcachon (conversación de julio de 1997) considerar la neurosis como un subconjunto de la psicosis y pensar el tratamiento de la neurosis a partir de la psicosis. No habla de una continuidad entre ambas, sino de una homología. Esto enmarca lo que dijo en 1996 en “El Revés de la Interpretación” (4). El inconsciente interpreta y busca, a su vez, ser interpretado. Miller nos invita a interpretar precisamente en sentido contrario al inconsciente, para poder terminar con un movimiento delirante que sería interminable a menos que pudiéramos detenernos en una satisfacción.

¿Pero, cuál satisfacción? No es el placer asociado al efecto de verdad.

Su propuesta, perplejizante en su momento, es: “cernir el significante como fenómeno elemental del sujeto, antes de que sea articulado en la formación del inconsciente que le da sentido de delirio.” O sea, dejar que se oiga el S1 sin deslizarse hacia el S2 de la interpretación. Esto permite que se manifieste el estado original de la relación del sujeto a lalengua. Se trata de producir “sesiones a-semánticas que reconduzcan al sujeto a la opacidad de su goce.”

Miller opone “a la vía de la elaboración, la vía de la perplejidad.”

Pensamos que lo que se produce es que se concluye el tiempo para comprender a favor del momento de concluir y allí es del acto que se obtiene la certeza y la satisfacción.

Susana Huler


NOTAS:
(1) Lacan, seminario III, cap. XX., p. 359.
(2) Freud, Inhibición, Síntoma y Angustia, capitulo VIII.
Ver en Lacan, Tratamiento Posible de la Psicosis, p. 259.
La Cause freudienne Nº 32.
(3) Ver en Lacan, Tratamiento Posible de la Psicosis, p. 259.
(4) La Cause freudienne Nº 32.