Entrevista a Marco Focchi sobre yihadismo

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//Entrevista a Marco Focchi sobre yihadismo

En la visita a Bilbao, invitado por el Seminario del Campo Freudiano de Bilbao, el 5 de diciembre del 2015, para el trabajo del Seminario VI de Jacques Lacan, tuvimos la ocasión de entrevistar al Dr. Marco Focchi, psicoanalista, miembro de la AMP y ELP, alrededor de ciertas cuestiones en torno al Yihadismo.

1. A grandes rasgos pueden extraerse dos posiciones de las tertulias mediáticas ante el horror de los atentados de Paris. Una que pide más control y seguridad policial, así como represalias militares en Siria y otra que entona cierto “mea culpa” por la participación de los Estados europeos en los conflictos económicos y políticos de Oriente Medio. ¿Cómo interpretaría estas posiciones?

Yo creo que la primera posición se puede interpretar en las bases de lo que Freud puso en su texto fundamental El malestar en la cultura donde ve el balanceo entre la libertad y la seguridad, es un tema que fue retomado, actualizado por Zygmunt Bauman. La gente se preocupa de la seguridad con la respuesta de renunciar a su libertad. Ese punto donde se sitúa habitualmente la derecha para sus cuestiones. Porque la cuestión de la seguridad, para imponer la fuerza, una referencia fuerte, una protección militar, pedir más fuerza, más autoridad, etc…

Por la otra posición de mea culpa, es verdad que es una posición de la izquierda, habitualmente. Es una posición que es bastante actual, el perdonismo como se llama en Italia; el Papa pide perdón por las Inquisiciones medievales, por la persecución de Galileo, los alemanes piden perdón por el Holocausto, por los judíos… Pero no es la sola voz en la izquierda, hay, por ejemplo, los comentadores en Italia que dicen que es una cuestión un poquito infantil pedir perdón, dónde está la culpa, nosotros somos los invasores, hemos hecho desgastes en el medio Oriente… Si se pone así, se puede repensar fue mayormente que empezó su difusión, sus guerras de expansión de la Yihad… entonces puesto en esos términos, es un poquito una cuestión infantil, y pienso que es otra cuestión. Hay una situación muy compleja en el medio Oriente y en el mundo que está implicado en esa cuestión. Una cuando se habla de guerra, yo no sé si es guerra, porque si es una guerra, tenemos que ver un concepto diferente de guerra. Entonces, cualquier concepto de guerra que nosotros queremos tener, la guerra presupone un enemigo. Y si hay guerra, hay paz. Si hay paz es que la guerra se termina, tiene que haber alguien con el cuál hacemos la paz. Entonces si hablamos de guerras, de cualquier manera reconocemos un Otro con el cual hacemos la guerra y con el cual hacemos la paz.

Fue un problema, por ejemplo, en el terrorismo en Italia en los años 70 cuando fue el rapimento, cuando fue tomado preso uno de los exponentes políticos más importantes que fue Aldo Moro, un tiempo en el 78 en el que fue capturado. Y los brigadistas rojos querían tratar con el Gobierno y el Gobierno en ese momento rechazó cada trato porque decían que si nosotros tratamos reconocemos al Otro por el cual tratamos.

Entonces, ahora es muy diferente, ahora es más violento el terrorismo, y es diferente el objetivo también porque, por ejemplo, en el terrorismo italiano la cuestión era golpear el corazón del Estado, eso quiere decir, hay un centro a golpear, un centro de poder, y es aquí dónde vamos a golpear. Ahora es manifiesto que no hay un centro de poder. Todos lo esloganes políticos que hay actuales, “yes ,we can”, “podemos”… acentúan la idea del poder, como Laurent subrayaba en una entrevista reciente, ponen de manifiesto que la dificultad del poder, no hay un poder central que se puede golpear. Yo creo que en ese sentido el terrorismo actual va a golpear el punto vulnerable de nuestras sociedades.

2. Al tratar la cuestión de los integristas islámicos se habla mucho de los problemas de integración que se han dado en la segunda y la tercera generación en las periferias de las grandes ciudades con crisis económicas. ¿Cómo situar estas cuestiones de integración o exclusión?

Esta integración es formal pues da derechos a los extranjeros pero encaminándolos a las periferias de los barrios. Entonces son derechos formales ya que hay una vida sustancial que permanece difícil, no se da una integración de verdad. Otro modelo de integración es el anglosajón, donde cada uno tiene su religión, su contexto, su modo de vida… pero aquí también vemos que no funciona. Los terroristas que hicieron los atentado de Londres eran terroristas nacidos en la cultura inglesa, como los terroristas franceses. Entonces no son modelos que funcionan. Pero hay una observación de E. Laurent interesante donde plantea que está la manera de integrar por la identificación con el rasgo unario, pero que hay otra manera de constituir comunidad, por el desvanecer del sujeto en el fantasma. De cualquier manera la integración es un gran problema abierto. Por ejemplo, recuerdo una entrevista que tuve en una escuela de primaria hace algunos años, con alumnos norteafricanos. Cuando hablé con los padres de esos alumnos me di cuenta que era muy difícil, no sólo por la lengua, sino porque entrar en la dimensión simbólica familiar era muy, muy diferente. También recuerdo que tras el 11 septiembre, dos días después, algunas profesoras pidieron a los niños hacer dibujos –para interpretar ese momento histórico- y quedaron aterrorizadas por los dibujos de los niños árabes. Dibujos de odio, discursos que venían de la familia, evidentemente. Entonces la dificultad está en que aunque la constitución de da la comunidad pase por el fantasma, eso implica un tapón en el Otro, siempre diferente y a menudo molesto.

3En relación a los atentados Miquel Bassols plantea que no se trata de un choque de “religiones” o de “modos de vida” sino de un “modo de morir” que no tiene nada que ver con la inventada por la mentalidad occidental. ¿Cómo entender algo de eso Otro modo de abordar lo real de la muerte?

Nosotros llamamos kamikaze a los terroristas que se suicidan en el ataque, con el mismo nombre que con el cual se llamaban los pilotos japoneses de la II Guerra Mundial que se suicidaban contra las naves americanas. Yo creo que es interesante ver el fondo totalitario de una cultura totalitaria, presupuesta en esos actos. Porque en Japón había régimen totalitario con un emperador que era considerado divino. Fue tras la derrota con Estados Unidos que McArthur puso la condición: no te hacemos un proceso como criminal de guerra si tú admites que no eres divino. Hirohito aceptó. En el radicalismo islámico de rebelión la divinidad totaliza la vida.

4. Jacques-Alain Miller menciona en “Dirección a la adolescencia” que Alá no es un Padre: es Uno Absoluto sin dialéctica y sin compromisos. ¿Se trataría de hacer inconsistir algo de eso para cada uno?

No sé como podemos hacer nosotros inconsistir algo que no es de nuestra cultura. Yo creo que es una cuestión que se puede poner en un diálogo con el mundo árabe y es desde el interior del mundo islámico que puede producirse una dialéctica. Pero no creo que podemos tomar a un terrorista y explicarle “tu vas a dialectizar”… porque no se puede hablar con alguien que tiene la conducta en su mano. No creo que pueda ser una tarea de la cultura occidental, pero sí puede ser una tarea desde el interior de la cultura islámica.

Por |2017-02-11T09:15:44+00:009 febrero 2016|#3 LINK!|Sin comentarios

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