Indecible

Recuerdo haberle planteado a Lacan la pregunta que me había molestado tanto tiempo, en 1977. ¿Fue publicado en Ornicar? Cuando vino a inaugurar la Sección Clínica hizo un pequeño speech, hubo después un tiempo para las preguntas y le dije: “En lo que concierne a las psicosis, ¿sus categorías de sujeto barrado, de objeto a, etcétera, sirven verdaderamente? ¿Captan el fenómeno? ¿Permiten estructurarlo?” Porque era algo que no parecía evidente a partir de otras cosas que Lacan había dicho. Y él me respondió: “Completamente. Eso funciona”. Le dije: “Cuénteme un poco más”. Y Lacan: “Se lo explicaré en otra ocasión”. No me lo explicó nunca.
Ahora bien, me he dado cuenta que el texto donde Lacan mostraba cómo el sujeto barrado y el objeto a se aplican muy bien a la psicosis era el “Homenaje dedicado a Marguerite Duras”, porque toda su lectura busca mostrarnos que están allí los elementos de su fantasma y que las categorías son operatorias.

J.-A. Miller: Los usos del lapso, p. 478 (2000).

Marguerite Duras, con su novela El arrebato de Lol V. Stein, nos “desbroza” una parte importante del camino en lo que hace a la clínica psicoanalítica: el ser, el cuerpo, el vacío, el fantasma, lo que puede hacer de empalme y lo que puede desencadenar, son los elementos que hacen a la trama singular de Lol V. Stein. Duras nos orienta en la singularidad de un caso, a la vez que nos enseña acerca del efecto desbastador que puede tener para un parlêtre que quien le acompaña pretenda comprenderlo.

Duras nos conduce por el recorrido que hace Lol: va desde el acontecimiento en el que le es arrebatado su ser, seguido de la detención en el que queda a cielo abierto el agujero de carne(1), para pasar luego a la búsqueda errante del equivalente de ese ser, de ese cuerpo, en la mirada de hombres que miran a mujeres.

Lacan, en su homenaje a la escritora, se deja desbrozar el camino por ella señalando los momentos de franqueamientos por los que Lol atraviesa, tan bien precisados por la autora. Lacan se sirve de la obra de Duras para dejarse enseñar sobre el cuerpo, sobre la mirada, sobre el amor…

Efectivamente, tal como J.-A. Miller lo señala en el párrafo citado de Los usos del lapso, es en el Homenaje a Marguerite Dura, donde Lacan aborda los elementos del fantasma mostrando como, por la manera en que éstos se estructuran, dan lugar a que Lol pueda hacerse un ser… un ser de a tres(2), ahí donde éste le había sido arrebatado tiempo atrás.

Duras señala la función de contención que la triangulación tenía para Lol. Lacan, nombrará esta cuestión fundamental, como ser de a tres, y lo hará a partir de lo que sitúa como las dos escenas:

En la primera, tiene lugar lo que Lacan nombró como el acontecimiento: Lol mira cómo una mujer no mirada le arrebata a su novio, el que consiente al rapto. Le arrebatan al novio y con él, a la mirada que la vestía y que le daba, vía ese vestido – cuerpo, un ser.

En esta primera escena, mediante el rapto del novio y de su mirada, le es arrebatado su ser, encontrándose con el vacío, efecto de la forclusión. Se encuentra con lo indecible de la desnudez que se insinúa, hasta reemplazar su propio cuerpo y aquí todo se detiene, nos dice Lacan, palabras que resuenan con las de Duras cuando se refiere a Lol diciendo: Carente de existencia, calla… una palabra agujero donde se enterrarían todas las demás…(3).

Ajena a la angustia, exiliada del dolor y fuera del cuerpo, Lol va pasando los años hasta que un encuentro le permite hacer un nuevo empalme. Frente al abismo abierto por la palabra faltante forjará un fantasma. Elije para esto los dos elementos necesarios: Su amiga Tatiana Karl y el amante de ésta, Jacques Hold, en quien encontró lo que había perdido en el rapto de su novio: la mirada de un hombre dirigida a otras mujeres.

Tres elementos le permiten a Lol hacerse un ser (de a tres): el sujeto barrado (Jacques Hold), el objeto (Tatiana Karl) y Lol.

Lacan ubica en Jacques Hold al sujeto dividido, quien afectado por la angustia de no saber qué es en el deseo de Lol, acabará interpretando que ella quiere “verla”, deviniendo a partir de ahí en el instrumento de Lol para captar a la mirada Tatiana, el objeto.

El sujeto da a ver a Lol la escena en la que su fantasma se realiza permitiéndole una localización del goce; le da a ver la escena en la que toma a la otra mujer – objeto, y en ese fantasma Lol “se prende”, precisa Lacan. E. Laurent plantea que esa mirada es la desnudez pero es también el punto donde Lol está tomada(4).

Verse en otras, ahí donde no tenía un puerto de amarre singular(5), escribe Duras.

Jacques Hold le muestra con la mirada, se la presenta y le da a ver, cada vez que aparecía ocupándose del objeto en el recuadro de la ventana, permitiéndole a Lol vestir con su fantasma lo indecible de su desnudez, haciéndose un ser y teniendo un cuerpo.

Pero Jacques Hold dejará de “hacer lo que debía” y pasará de ocuparse del objeto a intentar acceder, sin mediación, al cuerpo de Lol, momento en el que el nudo precario que la sujetaba se suelta, desvaneciéndose el ser de a tres en el que Lol se sostenía. Sin el cuerpo de la otra mujer sostenido en la mirada del hombre que le daba a ver la escena, cae nuevamente eso con lo que Lol vestía el cuerpo que no tiene, encontrándose expuesta al vacío.

La crisis está ahí. La ha desencadenado nuestra situación en ese momento, en esa habitación en que nos hallamos solos, ella y yo(6), dice Hold.

Jacques Hold dejó de cumplir su función… el empuje a la comprensión le impidió seguir haciendo lo que debía y la prótesis que sostenía a Lol cayó.
El arrebato de Lol V. Stein nos enseña que los elementos del fantasma: sujeto barrado y objeto a son categorías que en este caso de psicosis, como dijo Lacan a Miller, funcionan, ya que ambas, junto a Lol, hacen al nudo que le permite, de a tres, hacerse un ser, ahí donde no era nadie(7). Y nos enseña acerca de la función específica que cada uno desempeña en el mantenimiento de ese nudo, y de cómo éste puede desanudarse cuando uno de los tres, en este caso empujado por el querer comprender, deja de hacer lo que “debía”. Se trata de una enseñanza clínica.

Celeste Stecco


Referencias Bibliográficas:

1- Duras, M., El arrebato de Lol V. Stein. Tusquets Editores, Barcelona, 1987. Pág. 40.
2- Lacan, J., Homenaje a Marguerite Duras. Manantial, Buenos Aires, 2001. Pág. 69.
3- Duras, M., El arrebato de Lol V. Stein. Tusquets Editores, Barcelona, 1987. Pág. 40.
4- Laurent, E., Los Usos del lapso. Los cursos psicoanalíticos de J.-A. Miller. Paidós, Buenos Aires, 2004. Pág. 405.
5- Duras, M., El arrebato de Lol V. Stein. Tusquets Editores, Barcelona, 1987. Pág. 45.
6- Duras, M., El arrebato de Lol V. Stein. Tusquets Editores, Barcelona, 1987. Pág. 151.
7- Duras, M., El arrebato de Lol V. Stein. Tusquets Editores, Barcelona, 1987. Pág. 39.

Por |2019-02-04T12:46:59+00:005 febrero 2019|Eslabones|Sin comentarios

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