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Retornar a Freud. Esta es una de las primeras premisas que creo que se pueden desprender del texto que nos ocupa este año: ‘La dirección de la cura y los principios de su poder’i. Debido a las desviaciones de sus contemporáneos –léase mayoritariamente los psicoanalistas postfreudianos- Lacan estuvo muy preocupado por volver a las fuentes, por volver al texto de Freud y releerlo desde otras vías. La lectura que propone Lacan del texto ‘La negación’ (Die Verneinung)ii de Freud sería un buen ejemplo para entender las torsiones que nos propone al releerlo, poner en cierta manera en continuidad el adentro y el afuera, como lo hacen esos objetos topológicos rebeldes a la imaginación como la banda de Moebius o la botella de Klein. Lacan se sirvió de la topología para ilustrar, de algún modo, aquel mito del que nos habla Freud en ‘La negación’: “el mito del adentro y del afuera”iii. Vayamos por partes.

Entremos ya en el texto ‘La negación’. “Usted pregunta quien puede ser la persona del sueño; -le dice un supuesto paciente a Freud- pues bien, no es mi madre”. Y Freud rectifica: “Entonces, es su madre”iv. El psicoanalista, para interpretar, se toma la libertad de prescindir de la negación y extraer el contenido puro del enunciado. Aquí tenemos una primera clave para elucidar la crítica que Lacan hace en ‘La dirección de la cura’ cuando denuncia el desvío por lo imaginario de los analistas postfreudianos. Si algo nos enseña el texto de Freud es que de algún modo la asociación libre es el método que permite que algo de la verdad que se sabe, reaparezca en la palabra. En palabras de Jacques-Alain Miller: “eso es lo que Freud ha llamado Verneinung, es decir, que la verdad que se sabe, y que está escrita, vuelve en la palabra como un decir que no”v. Empezamos a discernir aquí que de lo que se trataría en la interpretación no es dejarse llevar por los derroteros de lo imaginario, sino más bien de ubicarse en las coordenadas de lo simbólico.

Freud nos dice que ese “no es mi madre”, lo reprimido –el “es mi madre”- logra irrumpir en la consciencia “a condición de ser negado”vi. De este modo, lo reprimido aparece en la consciencia con un apéndice, una negación. Así, según Freud, la negación “es un modo de tomar noticia de lo reprimido, en verdad, es ya una cancelación de la represión”vii. No obstante, tomar noticia de lo reprimido no significa su aceptación. Aquí podríamos citar una de las palabras que mejor define este punto del proceso que intenta desgranar Freud y que Jean Hyppolite retoma, a invitación de Lacan, en su comentario. Aufhebung, “la palabra dialéctica de Hegel, que quiere decir a la vez negar, suprimir y conservar, y en el fondo levantar”viii. Una palabra, pues, que ya nos va esclareciendo el entramado dialéctico del que se trata cuando Freud dice: “la denegación es una Aufhebung de la represión, pero no por ello una aceptación de lo reprimido”ix.

Así, la negación -si tomamos los tres tiempos de la represión que comenta Freudx y que va desarrollando en el historial de Schreber- se podría situar en el nivel del tercer tiempo, en el lugar del retorno de lo reprimido: “irrupción de lo reprimido, pero no levantamiento de lo esencial de la represión”xi. Podríamos poner así en serie la Verneinung –la denegación tal como propone traducirla Hyppolite- con otras manifestaciones del inconsciente como el lapsus, el sueño o el acto fallido, por citar algunas. Esto es, la negación, suponiendo que el sujeto haya aceptado en cierto modo la interpretación del analista -“entonces, es su madre”-, sería una “aceptación intelectual”xii, pero ¿qué ocurre con “el proceso afectivo”xiii del que nos habla Freud?

Siguiendo a Hyppolite en su comentario, diremos que su interpretación es haber hallado en el texto freudiano una suerte de estructura, una estructura que contiene tres niveles o tres tiempos lógicosxiv. El filósofo empieza por afirmar que la denegación es: “no la negación de algo en el juicio, sino una especie de desjuicio”xv. De este modo diferencia en primer lugar que no es lo mismo negar algo en el juicio, que negar el juicio mismo. Nos introduce aquí de manera directa en una distinción entre enunciado y enunciación. Quizás poniendo un ejemplo, a riesgo de simplificar demasiado sus palabras, lo veamos más claroxvi. Una cosa sería negar el contenido de un juicio, por ejemplo: “esta mesa no es roja”. En esta frase estamos negando un enunciado. Otra cosa bien diferente sería decir: “yo no digo que esta mesa sea roja”. En esta segunda frase, podemos discernir que ya no se trata de “una negación interna al juicio”, no negamos contenidos o enunciados, sino que hay una negación del lugar mismo de la enunciación. Es en este segundo nivel donde se ubicaría la Verneinung freudiana, y a lo que se refiere Hyppolite cuando habla de desjuicio.

Volviendo al texto de Freud, encontraremos otro de los tiempos lógicos –hemos comentado que enumeraba tres- a los que se refiere Hyppolite en su comentario. Freud asimila el origen de los pensamientos, “la génesis de una función intelectual”, en relación o “a partir del juego de las mociones pulsionales primarias”xvii.

Es cuando hemos llegado a este primer tiempo lógico, al nivel de las pulsiones, que podríamos empezar a hablar del mito del adentro y el afuera del que nos habla Freud. Para Hyppolite, este sería un primer mito de la constitución del aparato psíquico.

Para Freud, el juicio es algo que se origina en un movimiento ligado a las pulsiones primarias, o sea, “quiero introducir esto en mí o quiero excluir esto de mí”xviii. Expresado en el lenguaje de las mociones pulsionales “quiero comer o quiero escupir esto”. El yo-placer original quiere introyectarse todo lo bueno y arrojar de sí todo lo malo. Podríamos decir, pues, que lo que introduzco en mí sería el “adentro” y lo que quiero excluir formaría parte del “afuera”. Sería este un proceso formado por dos acciones que se dan a la vez, o no una sin la otra. Por un lado, lo que queda dentro ha sido objeto de una Bejahung o una afirmación primordial. Mientras que lo que queda fuera es efecto de una Ausstossungxix, de una expulsión primordial. Pero estos dos movimientos son parejos, forman una primera polaridad que Freud sitúa en el texto que nos ocupa oponiendo pulsión de vida/pulsión de muerte o, dicho de otro modo, Eros/Tánatos presentados por Freud en ‘Más allá del principio de placer’. Sin embargo, Hyppolite nos orienta marcando una suerte de disimetría entre la Bejahung -la afirmación primordial- y la Verneinung -la negación- que se encontraría en un “nivel de historia” distinto de la pareja originaria Bejahung/Ausstossung. Por tanto, la afirmación primaria no se opone a la negación, sino que ésta vendría en un segundo tiempo, sería “sucesora” de este primer movimiento por el que se funda el aparato psíquicoxx.

A partir de esta primera operación, de este primer y único movimiento de incluir algo en el aparato –Bejahung-, y excluir algo fuera del mismo –Ausstossung-, podríamos afirmar con Freud que lo que cae bajo la acción de la afirmación tendrá unos destinos, mientras que lo que queda fuera tendrá otros.

Como hemos dicho anteriormente, la negación se podría ubicar en el tercer tiempo desarrollado por Freud en las tres fases de la represión. En otras palabras, la Verneinung sería una de las formas de retorno de lo reprimido. Pero digamos que entre este primer tiempo lógico del par Bejahung/Ausstossung o inclusión/expulsión, entre esta represión primaria y la Verneinung -entendida como el retorno de lo reprimido- tendríamos que ubicar una segunda fase de la represión, lo que Freud denomina Verdrängung o represión secundaria. Llegados a este punto, se entiende bien la orientación que nos da Miller en ‘Modalidades de rechazo’ cuando dice: “la Bejahung es un decir sí que no está al mismo nivel que la Verneinung sino que, por el contrario, la sostiene. La represión freudiana, la Verdrängung, queda definida exactamente por la distancia Verneinung-Bejahung. Eso es lo que constituye el lugar freudiano de la interpretación”xxi.

Y es precisamente en este punto donde se puede poner luz a ‘La dirección de la cura’ cuando Lacan nos habla de “lo bien fundado de la interpretación” y cuando denuncia, una vez más, una de las desviaciones de los postfreudianos del texto de Freud cuando nos habla de la “superstición psicologizante” y de “la omisión” que sus contemporáneos hacen “de las expresiones de Freud sobre la Verneinung como forma de confesión”xxii.

El campo de acción de los postfreudianos era el de la conciencia y el de estar situados en el “asentimiento” consciente de una interpretación. Pero Lacan propone algo muy diferente retornando al texto freudiano y es apoyarse en la base que sólo bajo la égida de una negación pueden aparecer algunas ideas inconscientes en la consciencia. O dicho de otro modo: con la interpretación del analista, un sujeto puede aceptar que la negación que acaba de decir es un índice, sólo un breve titular, un breaking news de esas noticias que vienen del inconsciente, pero todavía le faltará leer el contenido de su propio texto.

Marta Berenguer


*Una versión más ampliada aparecerá publicada en Nodus nº 48.  http://www.scb-icf.net/nodus/index.php

i Lacan, Jacques. ‘La dirección de la cura y los principios de su poder’ en Escritos 2. Siglo XXI. Buenos Aires. 2008.
ii Freud, Sigmund. ‘La negación (1925)’ en Obras Completas. Volumen XIX. Amorrortu Editores. Buenos Aires. 2011.
iii Hyppolite, Jean. ‘Comentario hablado sobre la Verneinung de Freud’ en Lacan, Jacques. Escritos 2. Siglo XXI. Buenos Aires. 2008. p. 842.
iv Freud, Sigmund. ‘La negación (1925)’. Op. cit. p. 253.
v Miller, Jacques-Alain. ‘Modalidades de rechazo (1991)’ en Introducción a la clínica lacaniana. Conferencias en España. ELP-RBA. Barcelona. 2006. p. 276.
vi Schejtman, Fabián. ‘De “La negación” al Seminario 3’ en Elaboraciones lacanianas sobre la psicosis. Grama Ediciones. Buenos Aires 2012. p. 14.
vii Freud, Sigmund. ‘La negación (1925)’. Op. cit. p. 253.
viii Hyppolite, Jean. ‘Comentario hablado sobre la Verneinung de Freud’. Op. cit. p. 839.
ix Íbid. p. 839.
x Freud, Sigmund. ‘Lo reprimido’ en Obras Completas. Volumen XIX. Amorrortu Editores. Buenos Aires. 2011.
xi Schejtman, Fabián. ‘De “La negación” al Seminario 3’. Op. cit. p. 14.
xii Freud, Sigmund. ‘La negación (1925)’. Op. cit. p. 254.
xiii Freud, Sigmund. ‘La negación (1925)’. Op. cit. p. 254.
xiv Schejtman, Fabián. ‘De “La negación” al Seminario 3’. Op. cit. p. 15.
xv Hyppolite, Jean. ‘Comentario hablado sobre la Verneinung de Freud’. Op. cit. p. 837-838.
xvi Schejtman, Fabián. ‘De “La negación” al Seminario 3’. Op. cit. p. 16.
xvii Freud, Sigmund. ‘La negación (1925)’. Op. cit. p. 256.
xviii Freud, Sigmund. ‘La negación (1925)’. Op. cit. p. 254.
xix Hyppolite, Jean. ‘Comentario hablado sobre la Verneinung de Freud’. Op. cit. p. 842.
xx Schejtman, Fabián. ‘De “La negación” al Seminario 3’. Op. cit. p. 18.
xxi Miller, Jacques-Alain. ‘Modalidades de rechazo (1991)’. Op. cit. p. 277.
xxii Lacan, Jacques. ‘La dirección de la cura y los principios de su poder’. Op. cit. p. 568

Por |2017-02-20T09:53:19+00:006 diciembre 2016|#6 LINK!|Sin comentarios

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