Clase en el Taller de Fundamentos "S. FREUD LA INVENCIÓN DEL MÉTODO PSICOANALÍTICO" a cargo de Paloma Larena, octubre 2024, ICF Zaragoza.
Evolución de los métodos de Freud hasta el último que llamó psicoanálisis en 1896 luego de cernir el concepto de transferencia.
Freud, en 1881 se graduó como médico. Entre 1876 y 1882 trabajó en el Instituto de Fisiología de Viena con el prof W. von Brücke. Y bajo la dirección de Theodor Meynert en el Hospital General de Viena entre los años 1883 y 1885. Cuando considera que la universidad alemana ya no puede enseñarle más, en 1886 (con 30 años) solicita y le es concedida una beca para estudiar en París en el Hospital de La Salpêtrière. Se la concede el Colegio de Profesores de la Facultad de medicina de Viena, 600 florines para una estancia de 6 meses, a la vez que consigue el rango de Docente adscrito (privado, como los profesores asociados actuales).
Quiere, según dice su informe, estudiar con J-M. Charcot y conocer de primera mano tanto su técnica del hipnotismo como su aplicación a la histeria. Charcot era el catedrático de neuropatología en el Hospital.
En sus comienzos el Hospital era un asilo para mujeres ancianas y albergaba a más de 5.000, después se le añade una división clínica para varones enfermos nerviosos. Según cuenta Freud su idea al inicio era "el estudio de las atrofias y degeneraciones secundarias sobrevenidas tras afecciones encefálicas infantiles", pero las condiciones del laboratorio le obligaron a renunciar a las investigaciones anatómicas y "me di por satisfecho con un descubrimiento referido a las relaciones de los núcleos de la columna posterior con el bulbo raquídeo".
Se dedica entonces a la clínica siguiendo a Charcot en sus presentaciones de enfermos, sus clases y consulta externa, y los exámenes oftalmológicos. Dice Freud que lo que más le enseñó fue el trato continuo científico y personal con Charcot durante esos 5 meses. Para Charcot en aquel momento la doctrina de las afecciones orgánicas del sistema nervioso estaba acabada y era el tiempo de las neurosis. Se dedicó en especial a la histeria, que por aquella época en Berlin y el resto del mundo era sinónimo de simulación, como en siglos anteriores podía la mujer estar segura de ser condenada por bruja, nos dice F. Charcot redujo a su correcta medida el nexo de la neurosis con el sistema genital cuando comprobó la existencia de la histeria masculina y las histerias traumáticas (tras accidente). Charcot usaba la hipnosis y la sugestión para movilizar o eliminar dolores en los enfermos, pero sobre todo le interesaba la investigación sobre las neurosis.
En 1886 Freud abre consulta en Viena.
(1886) Freud neuropatólogo, tiene 30 años y en su consulta predominan las psiconeurosis (neurosis obsesivas, la histeria de conversión y la histeria de angustia). La hipnosis le parece muy sospechosa en sus fundamentos científicos, y prefiere someterse a los ideales científicos de su época. Entre 1886-7 adopta las técnicas al uso en las enfermedades nerviosas: la terapia eléctrica, la hidroterapia y las curas de reposo. La ausencia de cualquier resultado positivo fue una experiencia amarga, dice Freud.
J. Breuer, de quien era amigo, ya le había hablado del caso Anna O (tratamiento de 1880-1882) y empleaba la sugestión hipnótica para traer a la luz el material inconsciente de la psique. Este era el método para rastrear el origen de los síntomas y superar la amnesia característica de los pacientes histéricos.
finales de 1887, la sugestión hipnótica. Según nos dice Freud, el primer caso en el que usó el método de Breuer fue con la Sra. Emmy von N (en 1888) quien con asombrosa prontitud caía en estado sonambúlico (hipnótico). Nos cuenta que ni él dominaba el método ni llevó adelante suficientemente el análisis de los síntomas patológicos.
Emmy von N1.
Emmy (40 años) estaba enferma desde hacía 14 años tras la muerte de su marido y las curas tradicionales no le habían aliviado. "La encuentro, yacente sobre el diván, con un almohadón de cuero bajo la nuca. Su rostro tiene expresión dolorida, tensa; sus ojos
guiñan, la mirada abismada, el ceño arrugado, bien marcados los surcos nasolabiales. Habla como trabajosamente, en voz queda, interrumpida en ocasiones por un balbuceo espástico que llega hasta el tartamudeo. En tanto, mantiene entrelazados los dedos de sus manos, que muestran una agitación incesante semejante a la atetosis. En el rostro y los músculos del cuello, frecuentes contracciones a modo de tics, de las que resaltan plásticamente algunas, sobre todo en los mastoideos superiores. Además, se interrumpe a menudo en el habla para producir un curioso chasquido que yo no puedo imitar. Es extraño, prosigue Freud, que cada tantos minutos se interrumpa de pronto, desfigure el rostro hasta darle una expresión de horror y de asco, extienda hacia mí su mano con los dedos abiertos y crispados, y al tiempo que lo hace prorrumpa en estas palabras con una voz alterada por la angustia: «¡Quédese quieto! ¡No hable! ¡No me toque!».
Es probable que se encuentre bajo la impresión de una cruel alucinación recurrente y con esa fórmula se defienda de la intromisión del extraño. Pero esa intercalación concluye de manera igualmente repentina, y la enferma prosigue su discurso sin desovillar esa excitación presente, sin explicar su comportamiento ni disculparse; es probable, entonces, que ella misma no haya notado la interrupción".
Freud prescribe que se ingrese en un sanatorio a dónde él la visita 2 veces cada dia durante meses, aunque le permite la visita de sus hijas. Emmy va relatando los recuerdos de infancia con precisión, según Emmy "en el curso del relato ve frente a si cada escena de una manera plástica y en sus colores naturales. A menudo piensa en esas vivencias y lo ha hecho también los últimos días". Freud ya escribe que esos recuerdos acudían a su memoria y que no eran una respuesta a sus preguntas. La terapia, dice, consiste en borrarle esas imágenes, incluso tachándolas varias veces sobre los ojos, en apoyo a la sugestión. También hace esto por ejemplo con los dolores de estómago: le ordena bajo sugestión que cuando despierte esperará el dolor de estómago, pero no lo tendrá.
Anota Freud que la paciente sabe en cada sesión lo que dijo en la anterior, mientras en la vigilia nada sabe de eso. Otro dia nos dice Freud que Emmy mientras le hacen un masaje y habla con él con soltura, relatando recuerdos sin que él se lo pida, parece haberse "apoderado de mi procedimiento y aprovechara la conversación en apariencia laxa y guiada por el azar para complementar la hipnosis". En nota a pie de página Freud nombra esto como lo que después sería el método de la Asociación libre.
En la sesión del 12 de mayo, Freud le interroga bajo hipnosis por qué ha tenido dolores de estómago esa mañana, la enferma dice que no lo sabe, Freud dice "le doy de plazo hasta mañana para recordarlo" y ella "me dice con expresión de descontento que no debo estarle preguntando siempre de donde viene esto y lo otro, sino dejarle contar lo que tiene para decirme". Yo convengo con ello y Emmy prosigue narrando el momento en que murió su marido.
Llegaron los primeros éxitos terapéuticos, pero Freud observa su corta duración. Viaja a Francia para mejorar su técnica con Bernheim, pero lo que resulta es una puesta en juicio, ya que Bernheim usa métodos violentos como acusar a un paciente de "contrasugestionarse". Tampoco le gusta el hecho de insertar en el sujeto sugestionado verdaderos montajes (saber del Otro) para ir a contracorriente de los síntomas histéricos. Es una sugestión al cuadrado. Es un paradigma del discurso universitario. Freud no asume este modo del discurso del amo, él es un investigador no un burócrata del saber.
Otro ejemplo lo vemos cuando en el caso de Emmy dice "me excedí en mi energía" ya que dos años después de este tramo del tratamiento Emmy se queja de haber perdido recuerdos valiosos para ella. "Inferí que mi método había sido bastante interventor y de efectos duraderos".
Un caso de curación por sugestión hipnótica "la mujer que no podía amamantar"2. Es un ejemplo muy interesante: la mujer ocasionalmente histérica, dice Freud, ya que sus síntomas sólo surgen cuando debe amamantar a sus 3 hijos, tiene "representaciones penosas contrastantes" con su voluntad de dar de mamar. Se trata de borrarlas bajo hipnosis, mediante "el aseguramiento, la prohibición, introducción de representaciones contrarias de todo tipo".
Pero leamos a Freud en su pasión de saber. En la Epicrisis del caso Emmy dice Freud "En conjunto, debo decir que yo no causaba en ella más impresión que la que sería lícito esperar, profundizando de ese modo en su mecanismo psíquico, en cualquier persona que me escuchase con plena confianza y gran claridad mental; sólo que la señora Von N., en el estado que pasaba por normal, no era capaz de atenderme con esa complexión psíquica favorable. Toda vez que, como en el caso del miedo a los animales, no conseguí aportarle razones para su convencimiento, o que no penetré hasta la historia genética psíquica del síntoma, sino que pretendí operar mediante una sugestión autoritativa, noté una expresión tensa, insatisfecha, en el gesto de la sonámbula; y cuando para concluir le pregunté: «Entonces, ¿seguirá teniendo miedo a estos animales?», la respuesta fue: «No. . . porque usted lo demanda ». Semejante promesa, que sólo podía apoyarse en su docilidad hacia mí, en verdad nunca cuajó; su éxito fue tan nulo como el de tantas enseñanzas generales que le impartí, en lugar de las cuales lo mismo habría valido que le repitiera esta única sugestión: «Sane usted»3.
Y añade que en ese caso en que conjuga dos tratamientos, la sugestión y el método catártico, "sólo resultaron eliminados de manera realmente perdurable los síntomas patológicos en los que yo había ejecutado el análisis psíquico".
Hasta 1892, consolida el método catártico, la abreacción de afectos bajo hipnosis. Paso fundamental ya que se atribuye el saber al paciente como sujeto hipnotizado. Es una apuesta desde el lugar del Amo antiguo que empuja al trabajo del otro, hipnotizado aún, a partir de los recuerdos.
La terapia catártica fue inventada por J. Breuer, a decir de Freud, y de ella informó en la obra conjunta Estudios sobre la histeria. "El síntoma reemplazaba a unos procesos psíquicos sofocados que no llegaban a la conciencia, el síntoma figuraba una conversión de esos procesos. El procedimiento de abreacción, provocaba la descarga del afecto adherido a esas acciones anímicas sofocadas. Sin embargo, sigue Freud, ese esquema simple de intervención terapéutica se complicó, se vio que en la génesis del síntoma no participaba una impresión traumática única, sino casi siempre una serie de ellas, difícil de abarcar."4
Tiene buenos resultados pero se le presentan objeciones. Para llegar al nuevo método de abandono progresivo de la hipnosis, avanza sólo, sin modelos, y es a partir del caso Elizabeth von R. que pide a Freud que "por favor la deje hablar". Hoy sería un caso de Fibromialgia.
Caso Elizabeth von R5
"esta señorita de veinticuatro años, arecía inteligente y psíquicamente normal, y sobrellevaba con espíritu alegre su padecer, que le enervaba todo trato y todo goce; lo sobrellevaba con la «bella indiferencia» de los histéricos".
"cuando en la señorita Von R. se pellizcaba u oprimía la piel y la musculatura hiperálgicas de la pierna, su rostro cobraba una peculiar expresión, más de placer que de dolor; lanzaba unos chillidos —yo no podía menos que pensar: como a raíz de unas voluptuosas cosquillas—, su rostro enrojecía, echaba la cabeza hacia atrás, cerraba los ojos, su tronco se arqueaba hacia atrás. Nada de esto era demasiado grueso, pero sí lo bastante nítido, y compatible sólo con la concepción de que esa dolencia era una histeria y la estimulación afectaba una zona histerógena.»
"El gesto no armonizaba con el dolor que supuestamente era excitado por el pellizco de los músculos y la piel; probablemente concordaba mejor con el contenido de los pensamientos escondidos tras ese dolor y que uno despertaba en la enferma mediante la estimulación de las partes del cuerpo asociadas con ellos".
Freud y Breuer recomiendan continuar con los masajes y la faradización de los músculos sensibles y dice "yo me reservé el tratamiento de las piernas con intensas descargas eléctricas a fin de poder mantenerme en relación a la paciente". Así pasan 4 semanas de seudoterapia y preparan el terreno para el nuevo método que la enferma acepta.
El método: "era la remoción del material patógeno estrato por estrato, que de buen grado solíamos comparar con la técnica de exhumación de una ciudad enterrada. Primero me hacía contar lo que a la enferma le era consabido, poniendo cuidado en notar dónde un nexo permanecía enigmático, dónde parecía faltar un eslabón en la cadena de las causaciones, e iba penetrando en estratos cada vez más profundos del recuerdo a medida que en esos lugares aplicaba la exploración hipnótica o una técnica parecida a ella. La premisa de todo el trabajo era, desde luego, la expectativa de que se demostraría un determinismo suficiente y completo".
"No se echaba de ver qué influjo benéfico tendría sobre la señorita Elisabeth referir una vez más a un extraño, que a cambio le tributara una fuerte simpatía, la historia de su padecimiento de los últimos años, consabida para todos los miembros de su familia.
Durante ese primer período del tratamiento, la enferma no cesaba de repetir al médico: «Estoy cada vez peor, tengo los mismos dolores que antes». En ese punto podría haber abandonado, pero dice Freud "Pero proseguí mi análisis porque tenía la expectativa cierta de que a partir de estratos más profundos de la conciencia se conseguiría entender tanto la causación como el determinismo del síntoma histérico. Me resolví, pues, a plantear, a la conciencia ensanchada de la enferma, la pregunta directa por la impresión psíquica a que se anudó la génesis primera de los dolores en las piernas. A este fin me proponía poner a la enferma en hipnosis Profunda.
Pero no fue posible. En ese aprieto se me ocurrió aplicar aquel artificio de la presión sobre la cabeza, la historia de cuya génesis he detallado en la precedente observación sobre Miss Lucy. Lo puse en práctica exhortando a la enferma a comunicarme puntualmente todo cuanto en el momento de la presión emergiera ante su visión interior o pasara por su recuerdo. Calló largo tiempo y luego confesó, por mí esforzada, haber pensado en cierto atardecer en que un joven la acompañó a casa después de una reunión social, los coloquios que hubo entre ella y él, y las sensaciones con que luego regresó a casa a cuidar a su padre.
Con esta primera mención de ese joven se abría un nuevo frente de batalla cuyo contenido yo iría sacando a la luz sólo poco a poco".
"Compartía con el joven lecturas y conversaciones, y ese día al volver a casa encontró a su padre mucho más enfermo. Y se hizo los más acerbos reproches por consagrar tanto tiempo a su gusto personal. Esa fue la última vez que abandonó al padre enfermo durante toda una tarde". Las dificultades para caminar sobrevinieron dos años después de la muerte del padre.
Considera Freud que hubo un conflicto para la joven entre su deseo y el cuidado hacia el padre, reprimió la representación erótica y el afecto asociado fue aplicado a reanimar un dolor corporal presente (había estado unos días con un ataque de dolor que desapareció y olvidó) de forma simultánea. Era, pues, el mecanismo de una conversión con el fin de la Defensa.
Elizabeth había cuidado de su padre, durmiendo a su lado durante año y medio, y cada dia por las mañanas él descansaba su pierna sobre ese muslo de ella para el cambio de las vendas.
"Además, las piernas doloridas empezaron a «entrometerse» siempre en nuestros análisis".
"Poco a poco aprendí a utilizar como brújula ese dolor despertado; cuando ella enmudecía, pero todavía acusaba dolores, yo sabía que no lo había dicho todo y la instaba a continuar la confesión hasta que el dolor fuera removido por la palabra {wegsprechen]. Sólo entonces le despertaba un nuevo recuerdo"6.
Es a esto que Freud llama abreacción.
Hay en el relato abundantes ejemplos de cómo Freud toma los significantes de la paciente como expresión simbólica para sus pensamientos de tinte dolido, "no avanzar un paso", dolida de su «soledad" » {«Alleinstehen»), «terror estando de pie» {«stehen», caminar (gehen). "Aquí, en rigor, no se estaba frente a un síntoma corporal único que se enlazara con múltiples complejos mnémicos psíquicos, sino a una multiplicidad de síntomas similares que al abordaje superficial parecían fusionados en un solo síntoma.
Aparece en este caso clínico por primera vez mencionado el fenómeno de la resistencia, cuando en ocasiones y ante la presión a recordar Elizabeth dice que no se le ocurre nada. Al inicio Freud dejaba pasar el dia hasta el siguiente, pero después reflexiona y "Me resolví entonces a suponer que el método nunca fracasaba, y que bajo la presión de mi mano Elizabeth tenía siempre una ocurrencia en la mente o una imagen ante los ojos, pero no todas las veces estaba dispuesta a comunicármela, sino que intentaba volver a sofocar lo conjurado. Podía imaginarme dos motivos para ese silencio: o bien Elisabeth ejercía sobre su ocurrencia una crítica a la que no tenía derecho —no la hallaba lo bastante valiosa, creía que no venía al caso como respuesta a la pregunta planteada—, o bien la horrorizaba indicarla porque. . . le resultaba demasiado desagradable su comunicación".
Así que insistía diciéndole que no se curaría si mantenía secretos, a lo cual ella cedió comunicando lo que se le ocurría hasta llegar al pensamiento inasumible ante su hermana muerta pensamiento sobre su cuñado que ahora se había instalado de nuevo irrechazablemente; pasó como un rayo refulgente en medio de la oscuridad: «Ahora él está de nuevo libre, y yo puedo convertirme en su esposa»7.
Cuando Freud le señala que "estaba enamorada de su cuñado" esto produjo fuertes dolores físicos y morales en ella, "Que eso no es cierto, que yo se lo había sugerido, que no puede ser, que ella no es capaz de semejante perversidad. Y tampoco se lo perdonaría nunca".
El mesanismo de defensa y el síntoma de conversión no surgen durante el primer ataque de dolor sino cuando hay la rememoración por parte de Elizabeth en su pensamiento, de las circunstancias que lo produjeron.
Motivos para el abandono de la hipnosis:
- Freud no está cómodo con el método porque como dice Lacan en Televisión "no necesita ningún consentimiento del sujeto respecto al saber producido"
- Conoce sus limitaciones como hipnotizador, Freud necesita el consentimiento del sujeto, y como expresará más tarde, su convicción.
- Los efectos terapéuticos de la hipnosis se vuelven muy precarios cuando se interrumpe la relación entre el médico y el paciente.
- Es decir que el lazo entre la hipnosis y la causa de los síntomas no es evidente. Hay una fuerza que se opone a la investigación de la intimidad sexual. (1904, Conferencias de introducción)
Freud busca otra orientación empujado por el deseo de saber que en él es más fuerte que el deseo de curar. Busca la conexión entre recuerdos y síntomas. Recuerda una escena en la que Breuer, con una pequeña presión sobre la frente, consigue que sus pacientes recuerden las construcciones que el hipnotizador les dio bajo hipnosis. Llama a esto la Técnica de la concentración.
Se desprende de la hipnosis con buenos resultados, sin embargo lo que modera su satisfacción es la vertiente del mandato: los ojos cerrados, las manos en la frente, la exhortación a recordar… para orientar las asociaciones. Freud lo llama presión psíquica, no le gusta mucho por llevar la huella del discurso del amo.
Pero lo más importante es que está cada vez más convencido del hecho de que lo que se presenta en la mente de un sujeto con esta rememoración, está vinculado con lo reprimido. Puede dar ahora un paso más, considerando que si el brote asociativo produce regularmente los buenos puntos de partida, si la idea o la imagen surgida en respuesta al pedido de concentración está en relación a lo patógeno, es posible deducir que hay una insistencia propia en el sujeto que trae siempre a su conciencia algún material en relación a los conflictos patógenos. Es a partir de esto que desemboca en la idea fundamental de que lo patógeno no es un nucleo aislado sino que configura una red. En los Estudios sobre la histeria, dice que el conflicto patógeno no actúa como un cuerpo extraño sino que actúa como una inflitración. Esta inflitración al recubrir enteramente la red de las representaciones, permite la concepción que lo que emerge en la palabra hay que tomarlo como una alusión, una traducción del elemento reprimido, en otro lenguaje.
¿Qué falta ahora para que Freud deje de lado la técnica de la concentración? Freud se da cuenta que hay una comunidad de intereses entre las resistencias del presente y la llamada a la voluntad por el mandato de la concentración. Este franqueamiento lleva a Freud a adoptar la asociación libre.
Con la asociación libre, la concentración se vuelve un obstáculo. Es el paso de entrada en el psicoanálisis como un nuevo discurso. Freud llama primeramente a esta técnica "análisis psíquico" y lo resume en su artículo "El método psicoanalítico de Freud" de 1903, "La función de extraer del mineral de las ocurrencias involuntarias, el metal de ideas reprimidas en ellas contenidas".
Freud escribe en tercera persona y explica cómo una vez abandonadas la sugestión y la hipnosis "He aquí el modo en que hoy trata a sus enfermos: sin ejercer sobre ellos ninguna influencia de otra índole, los invita a tenderse cómodamente de espaldas sobre un sofá, mientras él, sustraído a su vista, toma asiento en una silla situada detrás.
Tampoco les pide que cierren los ojos, y evita todo contacto y cualquier otro procedimiento que pudiera recordar a la hipnosis.
Una sesión de esta clase trascurre como una conversación entre dos personas igualmente alertas, a una de las cuales se le ahorra todo esfuerzo muscular y toda impresión sensorial que pudiera distraerla y no dejarle concentrar su atención sobre su propia actividad anímica".
Freud exhorta a los enfermos a que se dejen ir en sus comunicaciones «como harían en una conversación en que se hablase de bueyes perdidos». Les recomienda participarle todo cuanto se les pase por la cabeza, aunque les parezca que no es importante, o que no viene al caso, o que es disparatado; por el contrario, les pide con particular énfasis que no excluyan de la comunicación pensamiento u ocurrencia algunos, por más que los avergüence o les resulte penoso hacerlo.
Ya en el relato del historial clínico salen a relucir lagunas en el recuerdo del enfermo; se olvidan hechos reales, se confunden las relaciones de tiempo o se desarticulan los nexos causales de tal modo que resultan efectos incomprensibles.
De esta experiencia, Freud infirió que las amnesias son el resultado de un proceso que él llama represión y cuyo motivo individualiza en el sentimiento de displacer.
En cuanto a las fuerzas psíquicas que han originado esta represión, cree registrarlas en la resistencia que se opone a la reproducción.
A las ocurrencias que suelen dejarse de lado con toda clase de pretextos (como los que enumera la fórmula anterior), Freud las considera retoños de los productos psíquicos reprimidos (pensamientos y mociones),
desfiguraciones de estos últimos provocadas por la resistencia que se opone a su reproducción.
Ahora bien, el valor que para la técnica terapéutica tienen las ocurrencias no deliberadas estriba en este vínculo suyo con el material psíquico reprimido. Si uno posee un procedimiento que permita avanzar desde las ocurrencias hasta lo reprimido, desde las desfiguraciones hasta lo desfigurado, puede también, sin recurrir a la hipnosis, volver asequible a la conciencia lo que antes era inconsciente en la vida anímica.
Sobre esa base Freud ha creado un arte de interpretación destinado, por así decir, a extraer del mineral en bruto de las ocurrencias no deliberadas el contenido metálico de pensamientos reprimidos. Objeto de este trabajo interpretativo no son sólo las ocurrencias del enfermo, sino también sus sueños –que brindan la vía de acceso más directa para el conocimiento del inconsciente-, sus acciones no deliberadas, como carentes de plan (acciones sintomáticas), y los deslices que comete en las operaciones de su vida cotidiana (trastrabarse al hablar, trastrocar las cosas confundido, etc. )"8.
El método psicoanalítico constituye para Freud la solución para un doble problema: el problema de la responsabilidad que el practicante tendría al introducir en la relación con el paciente diversos sentimientos y prejuicios. Y el problema de inscribir sus descubrimientos en el discurso de la ciencia de su época. Respecto a esto, Freud ya tiene la idea muy moderna de que los fenómenos de la experiencia no deben estar corrompidos por el observador del objeto observado.
Al eliminar todo lo relacionado con la hipnosis, el analista no determina más la experiencia, al contrario lo que produce el paciente proviene de su particularidad. El fenómeno nuevo implica al analista, pero sin que lo haya estimulado. Este fenómeno es la transferencia.
Y es interesante leer cómo introduce Freud este término por primera vez, en el capítulo "Sobre psicoterapia de la histeria" en Estudios sobre la histeria, p. 305 a 309.
Referencia: Conferencia "Como Freud descubrió la transferencia" por Guy Trobas, impartida en el 2021, SCF Valencia.
Paloma Larena
- Freud, S. "Señora Emmy von N." en Estudios sobre la histeria, Obras Completas Tomo II, Amorrortu, p.71 a 123
- Freud, S., Un caso de curación por hipnosis, OC Tomo I, Amorrortu, p. 151 y sig.
- Ibid, p.117- 118.
- Freud, S. El método psicoanalítico de Freud, OC Tomo VII, Amorrortu, p.237
- Freud, S. "Señorita Elisabeth von R." en Estudios sobre la histeria, Obras Completas Tomo II, p. 151
- Ibid, p. 163 y sig.
- Ibid, p. 171
- Freud, S. El método psicoanalítico de Freud, óp. cit.
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