Presentado en “Noches de los hallazgos” del Campus Clinic de Barcelona. ICF.
Texto de Adriana Meza
La pregunta con la que inscribo mi trabajo en este curso se sostiene en la dificultad que se presenta en la práctica clínica para ubicar el diagnóstico estructural, especialmente en los casos de Psicosis Ordinaria.
En un primer momento esta pregunta había sido formulada interrogando lo que J.-A. Miller plantea en su Conferencia Efecto Retorno sobre la Psicosis Ordinaria1 con el término “externalidad”2. ¿Qué quiere decir Miller con este término? ¿Qué es una externalidad? ¿Cómo describirla?
El trabajo en el cártel de doctrina sobre la Psicosis Ordinaria, conllevó a esclarecer que estas preguntas apuntaban a dilucidar, a partir de los planteamientos de Miller, algún aspecto clínico que, como una clave, permitiera diagnosticar una Psicosis Ordinaria. En estos casos de “psicosis disimulada”3 no se dispone del recurso del fenómeno elemental que nos orienta en la estructura.
De la lectura de esta Conferencia de Miller se extrae, como orientación clínica, lo que allí plantea como “los pequeños indicios variados”4. Este planteamiento de Miller se presentó para mí con el efecto de un encuentro, un hallazgo que me permitió ordenar las lecturas y el trabajo en el cártel. Además, este encuentro permitió una pequeña elaboración sobre lo que me interroga al inicio del curso: una clave, una orientación para detectar en la clínica esas psicosis difíciles de reconocer en la clínica.
Sobre el sintagma Psicosis Ordinaria:
En esta Conferencia, Miller explica que inventa este sintagma sostenido en la última enseñanza de Lacan, por “la necesidad […], la urgencia y la utilidad” de un término que permitiera dar lugar a los casos difíciles de diagnosticar.
Miquel Bassols en su Intervención en el Congreso de la NLS en 2016 titulada Las psicosis ordenadas bajo transferencia5, afirma que el concepto de Psicosis Ordinaria propuesto por J.A.-Miller ha llegado a ser un concepto ya establecido debido a su “enorme efectividad”6 para dar lugar en la clínica a fenómenos que podían pasar desapercibidos por su aparente normalidad. Agrega que estos fenómenos clínicos “escuchados desde la enseñanza de Lacan indican las condiciones de estructura que hemos aprendido a localizar en el campo de la psicosis”7.
Sobre el significante NP y el ensanchamiento de la brecha Neurosis/Psicosis.
Lacan plantea al Nombre de Padre (NP) como el significante que sustituye al Deseo de la Madre en la metáfora paterna (MP), instaurando los efectos del orden simbólico en la constitución subjetiva. Es por esta operación significante que el sujeto puede dar una significación al Deseo de la Madre (DM), identificarse al falo del deseo materno y reconocerse en “su ser de vivo”8.
Esta función del significante NP demarca claramente una frontera clínica. Si el significante NP existía, se trataba de una neurosis. Si el significante NP no existía, se trataba de una psicosis.
Miller en su Conferencia antes mencionada explica que en la época actual el orden simbólico ha cambiado. En algunos casos de psicosis, el sujeto debe hacer uso de algunos artificios para ceñirse a su cuerpo. Estos artificios que antes hubiesen llamado la atención, actualmente pasan desapercibidos, como si se tratara de algo que está de moda, o su uso puede ser considerado normal.
Podemos decir que, de esta manera, los cambios en el orden simbólico han ensanchado, dice Miller, el límite antes estrecho entre neurosis y psicosis, difuminando la frontera que dividía la clínica en forma binaria.
Este ensanchamiento ha dado lugar a esos casos que antes no podían ser diagnosticados ni como neurosis, ni como psicosis, que constituían lo que Miller llama el “tercero excluido”9 por la clínica binaria. La Psicosis Ordinaria permite ubicarlos del lado de la psicosis.
De los artificios, es importante destacar su función para el sujeto: “es el principio que ordena su mundo”10, es decir, permiten al sujeto localizar el goce.
Son un “elemento específico entre otros que, para un sujeto específico funciona como un Nombre-del-Padre”. Tienen la función de un “hacer-creer compensatorio del Nombre-del-Padre”11 […] No es el Nombre-del Padre; pero tiene su cualidad, la propiedad12.
Miller destaca que es con su propio elemento específico que cada sujeto puede dar un sentido singular a la vida, y como tal, delirante.
Los pequeños indicios.
Son frases sin sentido, pequeños argumentos en el discurso del sujeto acerca del otro o acerca de su cuerpo que podrían pasar inadvertidos; pero si les damos lugar, pueden revelarnos la estructura de estos casos de psicosis en los que se presentan disimuladas.
Miquel Bassols los describe destacando lo sutil de estos fenómenos, hasta tal punto que “desaparecen a la vista general y solo aparecen en la singularidad de cada caso”13. Destaca que se manifiestan como “Discretos acontecimientos de cuerpo, sutiles plomadas de sentido en el deslizamiento de la significación, velados fenómenos de alusión, suplencias minimalistas en las que el sujeto sostiene su frágil realidad”14.
Volvamos a la Conferencia antes citada de Miller. Allí nos remite al escrito de Lacan donde ubica el corazón de la psicosis como “un desorden provocado en la juntura más íntima del sentimiento de la vida en el sujeto”15. Se trata de un desorden provocado en esta juntura como efecto del agujero simbólico por la forclusión del Nombre del Padre, Po, en la Metáfora Paterna. Su correlato, el agujero imaginario Φo determina la ausencia de significación fálica. Esto impide al sujeto identificarse a “su ser de vivo” y acceder al deseo.
Los fenómenos elementales de las psicosis extraordinarias surgen como efecto de estos agujeros.
En la Psicosis Ordinaria no se presentan los fenómenos elementales o al menos, no son tan evidentes. Lo que tenemos en estos casos son lo que Miller destaca como “pequeños indicios de la forclusión”16.
Miller nos orienta a localizar estos indicios en 3 registros: el social (en la forma en que se siente el mundo que nos rodea), el corporal (en la forma en la que se siente el cuerpo) y el subjetivo (en la forma de referirse a nuestras propias ideas)17.
Estos registros son lo que Miller ha llamado una “triple externalidad”18.
Los pequeños indicios permiten dar cuenta de que el desorden que localizamos en las externalidades “llega a la juntura”19 donde Lacan ubica el mecanismo íntimo de la psicosis. Podemos decir que son indicios del agujero significante, signos de la forclusión, indicios de pequeños desenganches del Otro.
Pero, ¿qué más podemos decir de esta juntura?
En su artículo “En la juntura de la vida”20, D. Corpelet propone que una juntura “es el punto donde se articulan elementos de un ensamblado”. Propone que el “sentimiento de ser viviente se sitúa en la juntura de lo real y lo simbólico, del cuerpo vivo y del lenguaje”. Agrega que “el desorden evocado por Lacan apunta a un desarreglo del anudamiento entre goce, cuerpo y lenguaje”21.
Podemos decir que los pequeños indicios son la expresión clínica del desarreglo del nudo entre cuerpo, goce y lenguaje que conforman la juntura del sentimiento de la vida en el viviente. Se manifiesta en la clínica en el funcionamiento del sujeto y en su manera de estar en el mundo, lo que Miller nos indica ubicar en las externalidades.
Es en estos registros o externalidades ordenados por Miller, que el practicante debe estar atento a las sutilezas clínicas para escuchar los pequeños indicios de la Psicosis Ordinarias.
Algo más sobre las externalidades en las Psicosis Ordinaria.
Como hemos dicho anteriormente, Miller ha ordenado las manifestaciones clínicas de la Psicosis Ordinaria en 3 externalidades: social, corporal y subjetiva.
En la externalidad social, podemos decir que el desorden llega a la juntura si se presenta como una impotencia o barrera invisible que impide al sujeto conquistar o asumir su función social. O como una desunión o desconexión laboral, familiar, inexplicable para el sujeto. Pero también hay casos en los que la función social es para ese sujeto, su Nombre del Padre.
En la externalidad corporal, el desorden llega a la juntura si se percibe como “una brecha en la que el cuerpo se deshace”. Se siente, dice Miller, el infinito en la falla entre el sujeto y su cuerpo. El sujeto está inducido a inventar maneras de apropiarse de su cuerpo, de atarse él mismo a su cuerpo.
En la externalidad subjetiva el desorden en la juntura se presenta como una experiencia de vacío o de lo vago, que no es posible de dialectizar.
También hay casos en los que la identificación con el objeto a como desecho no es metafórica. Esto es que el sujeto realiza el desecho en su persona.
Unas palabras de alerta sobre la pregunta inicial acerca de una clave para el diagnóstico:
No digo palabras para concluir, pues es un trabajo aún en elaboración. La pregunta se actualiza en cada caso. Sin embargo, es necesario estar alerta sobre la función del diagnóstico en la práctica analítica.
No olvidar que: “El acercamiento diagnóstico es necesario para orientarse en la estructura del paciente, pero puede ocasionar un riego de cierre, de clasificación, de orientación demasiado restrictiva. La necesidad de conocer la estructura no impide el tratamiento del caso por caso”22.
El diagnóstico además debe apuntar a cernir los puntos de enganche y desenganche lo cual permite al practicante acompañar al sujeto en la construcción o el descubrimiento de nuevos anudamientos. O al menos, permite al practicante no tocar el precario anudamiento del que dispone el sujeto, evitando así causar un desenganche.
Adriana Meza. AP. Miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis y la AMP. Psicoanalista en Barcelona.
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Miller, J.- A. “Efecto retorno sobre la Psicosis Ordinaria”, Freudiana, nº58, 2010, pp 7-29.
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Ibid., p.17
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Ibid., p.11
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Ibid., p.12
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Bassols, M., “Las psicosis ordenadas bajo transferencia”, El Psicoanálisis, nº 32, 2018, pp.37-42.
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Ibid., p.37
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Idem
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Lacan, J., “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis” (1957-1958), Escritos 2, Buenos Aires: Siglo XXI editores, 2009, p. 529.
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Miller, J.- Alain, “Efecto retorno sobre la Psicosis Ordinaria”, Freudiana, nº58, 2010, p.11.
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Ibid., p.15
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Ibid., p.22
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Ibid., p.16
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Bassols, M., “Las psicosis ordenadas bajo transferencia”, El Psicoanálisis, nº 32, 2018, p 39.
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Ibid., 37
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Lacan, J., “De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis” (1957-1958), Escritos 2, Buenos Aires: Siglo XXI editores, 2009, p. 534.
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Miller, J.- Alain, “Efecto retorno sobre la Psicosis Ordinaria”, Freudiana, nº58, 2010, p. 25.
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Ibid., 17
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Idem
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Idem
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Asociación Mundial de psicoanálisis. Scilicet: Todo el mundo es loco, Olivos: Grama Editores, 2023, p. 56-57.
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Ibid., p. 57
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Miller, J.-A. y otros. Los inclasificables de la clínica psicoanalítica, Buenos Aires, Paidós, 2005, p. 306.
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