La Fábula de Menino Agripa, por Inmaculada Errainz (Seminario XIV, AC Bilbao – 2025)

Lacan, en el inicio del segundo párrafo del apartado 1 del capítulo 19 del Seminario 14, La lógica del fantasma, dice: “Los miembros y el estómago: hace mucho tiempo, desde siempre, evoqué en el horizonte la fábula de Menenius Agripa (…)”

Por lo que he podido leer en la página web de la Biblioteca de la EOL(1), apartado Referencias en la obra de Lacan, son dos, al menos, las ocasiones en las que cita Lacan la fábula de Menenio podido ser el éxito de su jerga, de que la armonía supuestamente orgánica para ordenar los deseos implicado siempre alguna dificultad”. A continuación se explica que “Lacan menciona este apólogo en relación a los postulados del análisis contemporáneo, acerca de un idea de totalización del objeto parcial”.

La segunda ocasión es en El psicoanálisis y su Enseñanza (Escritos I), y, en una perspectiva similar, se refiere al organicismo social que se articula en la fábula de Menenio Agripa, agregando que apenas se ha enriquecido su metáfora con “el papel consciente otorgado al cerebro en las actividades del mondo psicológico para desembocar en el mito ya asegurado de las virtudes del brain trust.”

El gran historiador romano Tito Livio (Padua 59 a.C a 17 d.C) relata la fábula conocida como

2)(2)

En el capítulo titulado El problema de las deudas, el historiador narra lo sucedido en el año 494 a.C y que se conoció como “La secesión de los plebeyos”. Este acontecimiento se produjo en el periodo inicial de la república romana cuando: “la ciudad estaba encendida por el odio intestino entre senadores y plebeyos”. Sucedió que “Los plebeyos, acuciados por las deudas acumuladas por las sucesivas guerras y disgustados por el desigual trato que sufrían, se apartaron de Roma para establecer su cuartel en el monte Sacro.” La plebe teme las represalias del senado, el senado teme las de la plebe que ha quedado en Roma. “El senado comprendía que no quedaba ninguna esperanza que no estuviese basada en el entendimiento entre los ciudadanos (…) para poder llevar adelante al Estado. Se acordó llevar a Menenio Agripa como portavoz, un hombre elocuente y querido por el pueblo por sus orígenes plebeyos. Introducido en el campamento, en un estilo oratorio primitivo y sin adornos, se limitó a contar, según dicen, este apólogo:

En el tiempo en que, en el cuerpo humano, no marchaban todas sus partes formando una unidad armónica como ahora, sino que cada miembro tenía sus propias ideas y su propio lenguaje, todas las partes restantes se indignaron de tener que proveer de todo al estómago a costa de sus propios cuidados, su esfuerzo y su función, mientras que el estómago, tan tranquilo allí en medio, no tenía otra cosa que hacer más que disfrutar de los placeres que se le proporcionaban; entonces se confabularon, de forma que la mano no llevase los alimentos a la boca, la boca los rechazase y los dientes no los masticasen. En su resentimiento, al pretender dominar al estómago por el hambre, los propios miembros y el cuerpo entero cayeron en un estado de extrema postración. Entonces comprendieron que tampoco la función del vientre era tan ociosa, que era alimentado tanto como él alimentaba remitiéndose a todas las partes del cuerpo esta sangre que nos da la vida y la fuerza, repartida por igual entre todas las venas después de elaborarla al digerir los alimentos.

Estableciendo, entonces, un paralelismo entre la rebelión interna del cuerpo y la reacción airada de la plebe en contra del senado les hizo cambiar su actitud”.

Tito Livio utiliza la metáfora del cuerpo humano para argumentar que las clases sociales (patricios y plebeyos) son necesarios y dependientes entre sí. Es curioso cómo en esta fábula se compara al muy noble senado romano con el estómago porque, tal y como dice el historiador Pedro López Barja de Quiroga(3): “El vientre más que ningún otro órgano vino a simbolizar, para los escritores antiguos, los apetitos y deseos del hombre que amenazan con dominarlo y destruirlo. De ahí la necesidad de que la parte superior, racional, del cuero humano imponga su voluntad sobre las urgencias, inevitables, pero peligrosas de la parte inferior” y continúa “en los autores de esa época se establece una nítida polaridad, entre lo que está arriba (el pecho y la cabeza), sede de la mente consciente, del alma como principio vital, lugar donde residen las sensaciones y la inteligencia, y lo que está abajo, el estómago y los genitales, de donde proceden los deseos desordenados que obstaculizan o impiden la felicidad del hombre. En medio, como barrera entre una parte y otra, el diafragma”.

Lacan, en este capítulo dice: “Comparar la nobleza con el estómago es mejor que compararla con la cabeza, y además eso reubica la cabeza en su lugar entre los miembros (…) Por lo tanto, en este momento puedo recordar que, para nosotros, en nuestra investigación todo gira en torno a lo que ocurre con lo que hay que llamar por su nombre, la dificultad, no la de ser, (…) sino la dificultad del acto sexual”.

Referencia presentada en la clase impartida por Vicente Palomera el día 5 de mayo de 2025 en el Seminario de Textos en el que se trabajaron los capítulos XVIII y XIX del Seminario 14.


  1. Editorial Gredos, Madrid, 1990. (disponible en: https://ia804505.us.archive.org/25/items/tito-livio.-historia-de-roma-desde-su-fundacion-1.-libros-i-iii-anos-753-446-g-1990/Tito%2520Livio.%2520-%2520Historia%2520de%2520Roma%2520desde%2520su%2520fundaci%25C3%25B3n%25201.%2520Libros%2520I-III%2520(a%25C3%25B1os%2520753-446)%2520%255BG%255D%2520%255B1990%255D.pdf
  2. https://ia804505.us.archive.org/25/items/tito-livio.-historia-de-roma-desde-su-fundacion-1.-libros-i-iii-anos-753-446-g-1990/Tito%2520Livio.%2520-%2520Historia%2520de%2520Roma%2520desde%2520su%2520fundaci%25C3%25B3n%25201.%2520Libros%2520I-III%2520(a%25C3%25B1os%2520753-446)%2520%255BG%255D%2520%255B1990%255D.pdf
  3. https://revistas.ucm.es/index.php/GERI/article/download/GERI0707110243A/13996

El sueño del unicornio de Serge Leclaire, por María Herrero (Seminario XI, SCF Zaragoza – 2025)

La referencia bibliográfica corresponde a la clase impartida por Mónica Marín, el 24 de mayo de 2025, sobre los capítulos XVIII y XIX del Seminario 11 de J. Lacan.

1. Contexto del texto

El sueño del unicornio es un fragmento del análisis de Philippe, un paciente de 30 años tratado por Serge Leclaire. La primera exposición pública del caso fue en el Congreso de Bonneval (1960) junto a Jean Laplanche. Posteriormente, se publicó en el libro Psicoanalizar. Un ensayo sobre el orden del Inconsciente y la práctica de la letra (1980) (pags. 98-120) Texto desde de el que parte este trabajo.

El sueño del unicornio es un caso muy citado por Lacan, especialmente en su Seminario 11 en las págs 220 y 258 que citaré a continuación, así como en  «Posición del Inconsciente» (Escritos 2).

Cita pág p.220:

“Los remito al respecto al aporte que mi discípulo Leclaire presentó en el Congreso de Bonneval, en la medida en que se trata de una aplicación de mis tesis. Verán que en su intervención aislaba la secuencia del unicornio, no, como se creyó en la discusión, en su dependencia significativa, sino justamente en su carácter irreductible e insensato de cadena de significantes”.

Cita pág 258:

“Lo que allí hay es rico y complejo cuando se trata del inconsciente del sujeto, y está destinado a hacer surgir significantes irreductibles, non-sensical, hechos de sin-sentidos. El trabajo de Leclaire, en ese mismo artículo, ilustra muy bien el tránsito de la interpretación significativa hacia el sin- sentido significante, cuando se nos muestra, para su obsesivo, la fórmula Poordjeli que une entre sí las dos sílabas de la palabra licorne (unicornio), permitiendo introducir en su secuencia toda una cadena donde se anima su deseo.”

La presentación de este análisis es una oportunidad para articular el trabajo clínico con principios teóricos del psicoanálisis, particularmente las ideas de Jacques Lacan sobre el inconsciente, y el sin-sentido.

2. El caso clínico

Aunque se le llama “caso clínico”, se presenta como un fragmento de análisis, sin demasiados datos sobre transferencia, demanda o historia de vida del paciente.

Philippe, diagnosticado de neurosis obsesiva, presenta cierta dificultad en las elecciones amorosas (no se sabe cuales) y una pequeña fobia a los granos de arena o las migas.

Leclaire comienza afirmando que “El psicoanálisis resulta ser, pues, una práctica de la letra” (Leclaire,1980, p98)

3. Análisis de los sueños

3.1. Primer sueño: El unicornio

Philippe expone su sueño de este modo:

La plaza desierta de una pequeña ciudad, es insólita. Busco algo. Aparece, con los pies desnudos Liliane, a la que yo no conocía, que me dice: hace mucho tiempo vi una arena igualmente fina. Estamos en un bosque y los árboles aparecen curiosamente coloreados, en tonos vivos y simples. Pienso que hay muchos animales en ese bosque y, cuando voy a decirlo, un unicornio se atraviesa en nuestro camino; los 3 caminamos hacia un claro que se adivina más abajo.

La sed es lo que lo despertó después de soñar, el día anterior había cenado arenques.

Este sueño realiza un deseo de beber y es la sed que lo sostiene y a la que debemos interrogar en todas sus implicaciones. Podemos decir que comienza adaptándose a las interpretaciones que propone Freud.

El sueño conduce a 3 recuerdos infantiles:

  • “La plaza desierta”  de una ciudad en la que Philippe pasaba las vacaciones entre los 3 y 5 años donde para él debía de haber una fuente con un unicornio en el centro. Unicornio en francés Licorne.
  • Otra imagen conduce al Gesto de juntar las manos formando un cuenco para tomar agua. Después aparece también la representación de una escena de sus 5 años en la que va por el campo y hace el gesto de colocar las manos como un cuenco  y entre la fisura de los dos pulgares intentar silbar como una sirena. Algo que hacía un compañero de más edad.
  • Desde “arena fina y Liliane” , aparece por asociación el recuerdo de unas vacaciones con (Lili), pariente próxima con la que establecía un código particular de comunicación. Partiendo de una broma, “Philippe, ¿tengo sed?” y el niño respondía (moi J’ai soif») , “yo, yo tengo sed, se convirtió en un saludo cómplice años después.

Comentarios:

  • El  deseo de beber anudado a Lili, y a Jái soif “conduce según Leclaire a lo más íntimo de su deseo edípico. Lili, imagen de mujer de goce que acoge y comprende el llamado de Philippe y la fórmula “Philippe tengo sed” fija y resume una primera forma de compromiso del deseo de Philippe.
  • Aparece también el valor fálico del cuerno del unicornio. Alude a la dureza deseada (piel gruesa en los pies).  Y hace referencia a 2 marcas corporales (cicatriz en la frente y  circuncisión) como trazos de la castración.

La sed lejos de cerrar la interpretación, se ofrece como un término abierto que permite encadenar los recuerdos, las palabras y las imágenes para tratar de llegar al inconsciente.

3.2. Segundo sueño: La podadora

Aquí se relata a propósito de la cicatriz  en la frente otra escena que Philippe soñó  poco después a la del encuentro con el unicornio:

“Alguien (un muchacho de unos 12 años) acaba de deslizar una de sus piernas en un hoyo. Está acostado de lado y grita gravemente herido. Se precipita ( y yo también) para ver dónde está la herida; pero no aparece nada, ni en la rodilla ni en la pierna; solo se encuentra en el pie, junto al talón, un arañazo visible en forma de media luna roja, pero que no sangra. Esto hace pensar que debe de haberse herido con un objeto escondido en el hoyo: lo buscan pensando en algún clavo oxidado y lo que encuentran es una podadora (serpe).”

  • Serpe suena similar a Serge (nombre del analista).

Comentarios:

  • El grito y la herida simbolizan un llamado al analista para que actúe como agente de separación de la clausura materna.
  • El deseo no es sólo de unión (sed), sino también de corte (castración).

Leclaire, 1980 (p. 106) señala: “Philippe era lavado, alimentado, calentado, cuidado a la medida de las fantasías maternas. Y sabemos que esa especie de amor materno esconde tendencias destructivas inconscientes y bien intencionadas: no hay llamado que no sea ahogado, para no tener que oírlo, como si se tratara de un apetito voraz, con una alimentación sobreabundante, no hay sed que no sea ahogada de inmediato ¡por eso Philippe, colmado hasta el hartazgo, seguía teniendo sed!

A propósito del grito en el sueño de la podadora, Philippe remite a otro sueño en el que sintió la amenaza de un grupo de niños que jugaban a cowboys en el parque. Él salió corriendo gritando muy fuerte llamando a unos compañeros imaginarios con el fin de impresionar a los niños que percibía como atacantes. Entre esos nombres también está Serge , Jacques (nombre del marido de Lili), el nombre de su hermano mayor y del hermano mayor de su padre.

Posteriormente también saldrá en análisis el nombre de Poordjeli, nombre secreto que se había dado y que tiene relación con las siglas del nombre de su abuelo paterno Jeremie (JE) inscritas en algunos libros y su equipaje según recuerda de su infancia.

4. Conceptos teóricos: La práctica de la letra y el sin-sentido.

Inspirado en el seminario 11 de Lacan:

  • “El trabajo de análisis exige mantener una escucha fiel y abierta, registro preciso y desnudez siempre renovada de una apertura total” (Leclaire p. 110.)

Así aparecen los términos que se encadenaron en las asociaciones del sueño: Lili-sed-playa-huella-piel-pie-cuerno (corne en francés)
Se puede identificar en los términos externos Licorne, vía que conduce a la verdadera dimensión inconsciente.

  • Leclaire advierte sobre el peligro de comprender muy rápidamente y clausurar, con los motivos así esclarecidos, el trabajo del inconsciente. Licorne es también un término que puede oficiar de obturador en tanto que cierre el trabajo del inconsciente. En cambio dice Leclaire: Hay que dejar que los significantes «resuenen» hasta que se agoten en su sin-sentido. Leclaire dice en la p. 112 “Hay que dejarlo resonar como el llamado de sirena que philippe se esforzaba por producir silbando en el cuenco de sus manos unidas”
  • El inconsciente se manifiesta en el sin-sentido.
  • La lógica de la estructuración subjetiva que vincula al sujeto con el Otro mantiene relaciones de alienación y separación.
  • El sujeto se estructura por medio del significante y este se encuentra en el campo del Otro (Otro como lenguaje, cultura). Es necesaria esta primera alienación para que algo se inscriba.
  • Lacan 1995, (p. 215) recalca que: “un significante es aquello que representa a un sujeto para otro significante. Al producirse en el campo del Otro, el significante hace surgir el sujeto de su significación”.  Pero en este quedar sujeto a la significación del Otro el sujeto va a quedar en fading, en estado de desaparición total.
  • En este estado el sujeto no tiene otra materialidad que los significantes que lo fueron nombrando pero que él va articulando en la búsqueda de su deseo. Lacan utiliza los círculos de Euler para poder explicar este proceso.
  • El objetivo de la interpretación no es tanto el sentido, sino la reducción de los significantes a su sin-sentido para así encontrar los determinantes de toda la conducta del sujeto. Lacan (p.219)